Pater noster

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Hoy es martes y no puedo evitar hablar de mi padre, porque la palabra martes contiene tanto de su persona.

Por eso necesito hacer una breve introducción sobre el origen y el sentido de esta palabra.

Martes viene de dies Martis, es decir, ‘día de Marte’, porque estaba dedicado al dios romano de la guerra. Hijo de Júpiter en forma de flor y de Juno. Se le representaba como a un guerrero con armadura y con un yelmo encrestado. El lobo y el pájaro carpintero eran sus símbolos.

Marte dio nombre al cuarto planeta del sistema solar: Marte, al día de la semana: Martes y al tercer mes del año: Marzo.

Originalmente, Marte era el dios patrón de los pueblos itálicos, que eran tanto guerreros como agricultores.  Era un dios guerrero, que protegía a su pueblo contra sus enemigos. También era un dios ctónico asociado a la tierra, a la protección física y espiritual de los cultivos, y era el Dios de la Primavera.

Reunía Marte la virtudes de intrepidez, temeridad ciega, valor y osadía, fuerza viril, e inspiración guerrera. Era el dios que conducía a la victoria a los romanos.

Como dominios de Marte se consideraban los bosques misteriosos en los que habitaba el pájaro carpintero.

Mi padre nació un 15 de abril de 1931, el día siguiente de la proclamación de la Segunda República Española.  Él alguna vez comentó que pensaba que había nacido el 14, pero le habían inscrito en el registro al día siguiente para que no constara que había nacido el día de la República. En casa siempre lo celebramos el día 15. Nunca dijo nada de ser republicano, pero se intuía cierta afinidad y un orgullo de haber nacido en esa fecha.

Mi padre nació justo en un momento de enorme energía popular, política y social. Y él tenía en sí una grandísima fuerza, una grandísima pasión y una inmensa necesidad de libertad.

Mi padre nació bajo el signo de Aries un día de primavera, haciendo honor al Dios Marte, pues Aries, viene de Ares, el dios griego de la guerra, el equivalente al dios Marte, aunque Marte era más refinado y menos violento.

En astrología, arte que tengo el privilegio de haber estudiado desde mi infancia, Marte es el planeta regente del signo Aries, y a ambos se les atribuyen la energía y las características propias que hemos descrito del dios Marte.

Mi padre tenía esas cualidades.

Yo no sé si mi padre había estudiado mitología y astrología, pero lo cierto es que, por ese “azar que no busco comprender”, siempre nos contaba que estaba seguro de que en otra vida había sido un centurión romano, y lo sentía muy fuerte en su corazón, tanto que decía que siempre que estaba en Roma, escuchaba los cascos de los caballos sobre los adoquines, cuando no había ningún caballo alrededor.  Y nos explicaba que se veía los pies con las sandalias, y se veía vestido con la falda de un centurión.

Mi padre fue el pequeño de 9 hermanos, su madre era Madre, y su padre juez de paz de un pequeño pueblo de Burgos. Contaba siempre que su madre era todo amor y que su padre era tremendamente estricto y le maltrataba.  También contaba que sus hermanos mayores se burlaban siempre de mi padre porque dormía con su madre, y le llamaban “duermemadres”.

Durante la Guerra Civil pasaron hambre, y algunos días sólo había un pedazo de pan y un cuenco de leche para todos. Su padre repartía el pedazo entre los nueve y ponía el cuenco en el centro de la mesa. Y como todos se abalanzaban, él padre golpeaba fuertemente con una vara en la mano de aquel que se atreviera a saltarse su turno.

Mi padre miraba las estrellas y se preguntaba “¿Porqué no puedo estar allí, en el cielo?”. Cuando miraba el cielo sentía toda la libertad. Se sentía preso, así que con 13 años se escapó, cogió su bicicleta y se subió en el primer tren que pasaba por el pueblo, que iba a Gerona. Cuando le encontraron su padre le dio una tremenda paliza.

En cuanto fue mayor de edad ingresó para hacerse sacerdote, pero a los pocos años se salió, según sus propias palabras, porque le gustaban mucho las mujeres.

Coincidió con que su padre murió en esa época. Cuando estaba en el lecho de muerte con todos sus hijos alrededor, preguntó por mi padre, que era el único que faltaba. Estaba yendo desde Madrid para verle y nada más entrar a la habitación, su padre pronunció el nombre de su noveno hijo y justo después se murió.

Entonces mi padre volvió a Madrid y se gastó toda la herencia de su padre que le había correspondido a él, en lujo, ropa cara, fiestas, juego y mujeres, según él contaba. Sus hermanos, cuando se enteraron, fueron a buscarle a Madrid desde Burgos y le dieron una paliza por gastarse todo el dinero, aunque fuera de él.

A partir de entonces se marchó a viajar por todo el mundo, a aprender idiomas, consiguiendo trabajo como botones y recepcionista de hoteles en diferentes ciudades de Europa.

Mi padre hablaba español, inglés, francés, italiano y alemán, perfectamente. Todos los había estudiado de forma autodidacta.

Un día, mientras trabajaba como recepcionista de un hotel en Ginebra, Suiza, dónde tenía a su vez su propia habitación como empleado, y muy buena reputación como trabajador, conoció a un grupo de españoles y les invitó a dejar sus maletas y sus cosas en su habitación mientras se hallaban de paso, o algo así. Si mi padre viviera, le volvería a preguntar todos los detalles de como ocurrió todo, pero cuando me lo contó, a mí me dolía y me desconcertaba tanto que lo quería borrar de mi memoria.

Lo que sucedió fue que estos españoles atracaron una joyería, les pillaron, y ellos acusaron a mi padre ser el jefe de la banda, dieron su dirección y encontraron el botín en la habitación de mi padre en el hotel. Mi padre siempre me aseguró que él era inocente, y yo sé y siento que así es, aunque fuera un vividor y le gustara el lujo y la belleza y la libertad. Y conozco su dolor.

Mi padre pasó 7 años de su vida en una cárcel de Suiza, de la que se escapó junto con su mejor amigo de la cárcel, haciendo una copia de las llaves de la celda, puesto que en la cárcel trabajaba en cerrajería (suena increíble, pero tal cual lo contaba).

Así que su amigo y él se escaparon y atravesaron los Alpes. En mitad de la nieve su mejor amigo murió de frío en sus brazos. Cuando mi padre cruzó a Francia, le esperaba la policía.

Le metieron en una celda de castigo a pan y agua dónde cuenta que no había altura entre el suelo y el techo para ponerse de pie. Y que no sabe cuánto tiempo pasó ahí, pero que cuando salió, tenía una barba muy larga.

A la cárcel iba a visitarle un sacerdote mexicano, que era el maestro espiritual de mi madre, que por aquel entonces trabajaba cuidando unos niños en Lausanne, Suiza. Mi madre era una católica comprometida que hacía obras de caridad y visitaba a enfermos en los hospitales. El sacerdote le pidió que fuera a visitar a un preso español que estaba muy deprimido. Entonces mi padre se enamoró de mi madre. Se conocieron en la cárcel, un buen sitio para los amantes de la libertad.

Cuando mi padre salió de la cárcel (entre estos dos párrafos hay un libro entero) fue a Córdoba a buscar a mi madre y se casaron.

Cuando yo tenía un año y mi madre estaba embarazada de mi hermano, a mi padre le diagnosticaron un cáncer de parótida y se tuvieron que marchar a Madrid al Hospital de la Paz. Allí le operaron y le dieron dos meses de vida.

Mi padre siempre cuenta que en la operación salió de su cuerpo y se vio desde arriba, vio el quirófano, a los médicos y su cuerpo. Sintió que en ese momento murió. Pero no quería morirse y se agarró a la vida hasta los 76 años.

Mi padre siempre decía que le hubiera gustado ser director de orquesta o un gran payaso como Chaplin. Charles Chaplin había nacido un 16 de abril.

Nuestra vida de familia no fue nada fácil y la relación entre mis padres fue muy tormentosa. Aunque recuerdo verles salir felices y arreglados, reírse juntos y hablar en francés entre ellos cuando no querían que les entendiéramos.

Mi padre sufría de unos terribles dolores de cabeza y tenía ataques de ira muy frecuentemente. Él decía que se había quedado muy mal de los nervios después de la operación. Teníamos miedo de sus enfados. Pero muchas veces era muy alegre y se reía con ganas.

Nunca se me olvidará una vez que nos llevó a mi hermano y a mí al Parque del Retiro en Otoño cuando éramos todavía muy pequeños, y pasamos la tarde rodando cuesta abajo sobre la hierba llena de castañas. Recuerdo cómo nos divertimos, y cómo disfrutó él. 

Nos enseñaba frases en todos los idiomas que conocía. Su frase preferida era: “No news, good news!” y siempre la decía después en alemán: “Keine Nachricht, gute Nachricht”. (Ninguna noticia, buenas noticias). Hablar idiomas le daba mucha alegría.

A mis padres les gustaba la buena vida, y salían al Casino, se iban a Roma en fin de semana cuando eso no era habitual en nuestra clase social. Mi padre se llevaba a mi madre a jugar, y vivía por encima de sus posibilidades.  Se arruinaron.

Cuando yo tenía 10 años tuvo que marcharse a México a trabajar durante dos años. Allí conoció la Orden Rosacruz, según él la describía, una orden de pensamiento metafísico cristiano. Pertenecer a los rosacruces le hizo mucho bien, y yo fui testigo de ello. Fue Rosacruz desde entonces hasta el final de sus días. Comenzó a estudiar metafísica, y se curó de sus terribles migrañas. Meditaba con un vaso de agua en sus manos que luego se bebía. Por aquél entonces yo tenía 15 años, era punk y y me avergonzaba de él cuando llegaba a casa con mis amigas y le oíamos cantar el OM. Tenía una mano increíble para las plantas que crecían en casa como en una selva y parecía que las quería más que a nosotros.

Mis padres se separaron. Mi padre montó empresas y tuvo dos escuelas de idiomas, donde enseñaba inglés a los niños, le apasionaba enseñar. Hasta que se jubiló y se marchó al mar por su enfermedad en los pulmones.

Durante mucho tiempo estuve muy enfadada con mi padre. Pero él siempre me llamaba, se preocupaba por mí, y fue tan perseverante en su amor hacia mí, que finalmente nos reencontramos, gracias a él.

Cuando fuimos adultos, siempre respetó nuestras elecciones y a veces elegía pasar las navidades solo por no hacernos ir a verle.

Mi padre tenía colgado en el pasillo de casa un poema de Rudyard Kipling que siempre nos recitaba. Decía:
Hijo, si quieres amarme, bien puedes hacerlo
Tu cariño es oro, que nunca desdeño

 Más quiero  comprendas que nada me debes
Soy ahora el padre y tengo los deberes

Nunca en las angustias por verte contento
He trazado signos de tanto por ciento

  Ahora pequeño quiero orientarte
Mi agente viajero llegará a cobrarte

Será un hijo tuyo gota de tu sangre
Presentará un cheque por cien mil afanes

Llegará a cobrarte y entonces mi niño
Como hombre honrado a tu propio hijo deberás pagarle.” 

En los últimos años de su vida, muchas veces teníamos conversaciones sobre Dios por teléfono. Él soñaba con que yo encontrara un buen compañero de vida y le encantaba la idea de que algún día pudiera abrir una escuela de yoga. Mi escuela de yoga es gracias a él.

Cuando me comprometí con el padre de mi hijo, él fue el único al que se le ocurrió contar el número de veces que mi amiga que ejerció de sacerdotisa, pronunció la palabra Amor en su discurso.

Murió repentinamente de un cáncer de hígado que nadie sabía que tenía, ni siquiera él. Yo estaba embarazada de mi hijo y estaba en Brasil cuando le ingresaron. Volvimos a contrarreloj y murió 2 minutos antes de que yo entrara por la puerta del hospital. Me esperó, pero no quiso que le viera morir. Mi hermano le acompañó amorosamente en su muerte.

A mi padre le encantaba el Padre Nuestro, le parecía una preciosa oración, y llamaba Padre a Dios con un cariño infinito.

Tiempo antes de morir escribió un hermoso poema en el que les pedía a los ángeles que le elevaran dulcemente al cielo el día de su muerte. Y como él quiso, tiramos sus cenizas al mar donde el vivió sus últimos años. Y ahí, leímos su poema.

El amor a los padres sigue creciendo después de su muerte. Siempre hay tiempo para la comprensión y la reconciliación. Y he podido experimentar claramente, que más allá del dolor,  las dificultades, de los desencuentros, y de las heridas, el Amor entre padres e hijos es eterno y verdadero, está vivo y perdura en el tiempo.

Gracias, Padre, por tu amor y por la riqueza de tu alma.

9 comentarios sobre “Pater noster

  1. Gracias de nuevo Mila.
    Por tanta dulzura en tus palabras de amor y agradecimiento a tu padre. No habías podido contarme su historia, tan solo algún detalle. Me ha fascinado…. gracias por contagiarme tanta gratitud y amor a minpropio padre. Un ser especial que a menudo me cuesta aceptar.
    Me ha maravillado el poema que os recitaba. Así es. Así lo siento ahora que soy mamá.
    Su historia de vida, incrible! Me recordaba en algunos momemtos a mi abuelo materno, también aries, muuucho caracter, unas vidas llenas de hostorias no siempre faciles.
    Uau, todavia alucino con todo lo que acabo de leer…. me vuelvo a la cama, son las 5h de la mañana. Pensaré en tu padre y en vosotros y me dormiré con la sensación de amor que me ha llegado a traves de su vida y de vuestra historia de amor.
    Un beso dulce

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  2. Hasta ahora no he podido leerte; es increible la vida de las personas como pueden ser , algunas veces nuestra propia vida, parece sacada de un libro o de una película.
    Admiro tanta dulzura al hablar así de tú padre; aún comprendiendo que a veces su forma de actuar no fué la mejor, era tu padre.
    cuando cuentas la operación de tu padre y que él dijo que se veía desde arriva , veía su propio cuerpo, pero él ya estaba saliendo; me lo tengo que creer por fuerza; a mi pareja le pasó lo mismo y no cree en nada de eso, pero lo contó igual, Así que tendremos que creer que si, que es cierto.
    Ya ves lo lejos que estabas, pero él te espero y faltó casi nada para despedirte.
    Bueno creo que es que tus padres no se ván por que tú los tienes muy presentes, como yo a los mios..
    Yo no puedo ni siquiera contar nada o casi nada de mi padre,; hasta hace poco no me he enterado quén era; Sé y con eso me basta que fué el gran amor de mi madre ( que ella murió cuando yo tenía 4 añitos ) ellos seconocieron dese adolecentes,; pero por lo que he oido a mi madre no la dejaron casarse con él y claro donde hubo fuego, ya se sabe, se encontraban al anocheces , llevando a mis dos hermanas y de algunos encuentros que tubieron a solas nací yo: Estoy super contenta de que fuese así.
    Ricardo que así se llamaba; fué mi padrino de bautizo, yo lo conocía y hablaba con el casi cada día, trabajaba delante de mi casa, he jugado con sus tres hijas, pero de pequeñas sin saber ni ellas ni yo que eramos hermanas, ( de echo no lo han sabido nunca ) algo así no se lo iba a contar cuando él ya no vive y cuando me he enterado de que además de mi padrino era mi padre.
    Fijaté si te comprendo a tí, voy buscando cada día mis raices, pero no tengo a muchas personas que preguntar y así y todo, soy feliz, por que aunque sea como padrino fué maravilloso conmigo.
    Me está gustando mucho tu blog y además me está haciendo mucho bien.
    Un abracito apretadito.

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  3. Sabes una cosa: que viván los momentos; tú eres una bendición, enhorabuena valió la pena contactar contigo y entrar en este blog.
    Venga música para recordar lo bueno .os dejo valió la pena.

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  4. Bendito insomnio que me ha traído a esta preciosa historia de amor, de reconciliación, de libertad, de confianza… Gracias gracias gracias por escribir. Qué suerte tengo!

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