Gran magia

Gran magia

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Magia, mi primer post sobre ti. Deseo que sean muchos, tantos al menos como mis cumpleaños celebrados y por celebrar. Que deseo que sean muchos. Como de manera mágica deseo vivir todos los años de mi vida, que deseo que sean muchos y espléndidos. Junto a ti.

(Audio post, duración: 4 minutos)

Gran magia, tú eres lo que me hace sentarme a escribir 22 minutos con temporizador corriendo antes de la medianoche.

22…  porque es un número mágico, más allá de que todos los números forman parte de ti,  gran magia.

Sin embargo, gran magia, parece que en este momento no estás. ¿Acaso esperas que me quede más tiempo esta noche?

Sabes, mi gran magia? Sé que te gusta la noche. Pero necesito dormir. Si me quedo, ya sé lo que pasa, y sé como me sentiré mañana, y toda la semana.

Así que he pensado, a ver qué te parece… ¿Y si le dejo a otra persona que hable y que escriba sobre ti?  Y no es cualquier persona, es alguien a quien tú conoces muy bien. Es la mejor para hablar sobre ti, porque sabe tanto tanto de ti. Y además, es una mujer 😉 Y además es escritora. Y además es maravillosa.

Sabes que yo te doy toda mi vida, que los 22 minutos de hoy forman parte de un entrenamiento, que mi querida profesora de piano llama “Pequeña práctica”. Pequeña práctica para una gran magia. Y supone crear un hábito saludable y “regar” el deseo.

Así que prefiero darle la palabra a la escritora Elisabeth Gilbert. Y compartir con mis querid@s lector@s esta charla magistral que dura 20 minutos, es divertida, tiene gran calidad de vídeo y audio y está magníficamente subtitulada.

La primera vez que la vi, lloré.

Lloré porque me tocó en lo más profundo de mi vocación.

Fue una noche, hace dos o tres años, o quizás más… no me acuerdo, pero sí recuerdo que estaba en la cama con mi MacBook Air, fiel compañero. No es que me acueste con él cada noche, sólo ocasionalmente. Pero el recuerdo de esa noche trae esta imagen.

Mi mejor amigo me había enviado un email sugiriéndome esta charla. Mi amigo me suele enviar links a temas fascinantes, hermosas canciones, vídeos artísticos, cosas chulas que considera que me pueden interesar.  Gracias a él, todavía tengo alguna relación con el mundo de la cultura, de las artes y de la política. Y gracias a él son tantas cosas…

Mi amigo me contaba que una amiga suya (Salud de mis amores, gracias por leerme en tus insomnios) le había, a su vez, hecho llegar esta charla.

Suena el temporizador. Han pasado 22 minutos. 22 minutos sin inspiración. 22 minutos sin gran magia. Suerte que me esperas, en otro formato, en mi mesita de noche.

Gran Magia, Big Magic, es el título del último libro publicado de la escritora Elisabeth Gilbert. En castellano lo han traducido como Libera tu magia. Y en la librería de la FNAC lo han puesto en la sección de autoayuda. Me fastidia la traducción del título y me fastidia lo de la sección de autoayuda, lo confieso. Pero es verdad que puede ayudar a las personas, y que con este título se venderá mejor. Y al final, eso es lo que importa, que sea leído. Gran libro, gran magia.

El vídeo que os comparto a continuación es la esencia de este libro.

Regálate 20 minutos para verla. Y, si puedes, regálate también el libro. Habla sobre la creatividad, sobre la inspiración. Si te gusta escribir, pintar, cocinar, cantar, enseñar, vivir… si te gusta crear en cualquiera de sus formas, es una divertida, amigable y sabia mentora.

Et voilà…. Mesdames et Messieurs…

…. y la canción de hoy:

 

Perfecta y aun así no te das cuenta

Perfecta y aun así no te das cuenta

Bujanghasana

Canción: “Perfecta”, letra y música de Luis Ramiro

Vídeo: Mila Zahori

Dedicado a las mujeres, para recordarles que se amen a sí mismas

Dedicado a la perfección inherente y real de lo que somos

Dedicado a los hombres que reconocen a las mujeres

Desde la dicha de ser una misma

Ver vídeo:

 

 

Esas marquitas que hay en tus piernas,
Que te acomplejan si vas sin medias,
Son las estrellas de mi universo,
Las que me guían cuando me pierdo,
Las que me alumbran cuando navego.

Que gracias me haces cuando me cuentas,
“Amor, mis tetas son tan pequeñas”,
y yo pregunto si es grande el viento,
y qué tamaño tiene el invierno,
qué coño importa si son perfectos…

Como la vida si voy contigo,
Como la muerte si es a tu lado,
Como tu boca tapando el frío,
Perfecta como una madre besando a un hijo.

Eres perfecta y aún así no te das cuenta,
Perfecta, perfecta, perfecta.
Eres perfecta como el sol, como la tierra
Perfecta, perfecta, perfecta.

Esos dos brazos no te los tapes,
No seas tan tonta si tú ya sabes
Que son las alas de mi esperanza,
Mis dos caminos para ir a casa,
El contrapeso de mi balanza.

Con tu sonrisa yo enciendo el mundo,
miro tu culo y veo el futuro,
En esos ojos yo me hago el muerto,
En esos labios subo hasta el cielo,
Tengo muy claro que son perfectos…

Como la vida si voy contigo,
Como la muerte si es a tu lado,
Como tu boca tapando el frío,
Perfecta, como una madre besando a un hijo.

(Luis Ramiro, poeta y cantautor)

Los hombres no lloran, riegan su barba (Parte 1)

Los hombres no lloran, riegan su barba (Parte 1)

Mendontcry

 

Yo me confieso. Aquí, públicamente, por primera vez: sí, me gustan los hombres barbudos y tatuados. Eso no significa que no me gusten los hombres afeitados y sin tatuar, Dios me libre! Pero si me cruzo con un barbudo tatuado me doy la vuelta sin decoro.

Prueba de esto es el tablero de Pinterest que creé hace un par de años llamado “Serás un hombre” y que recupero para tan esperada ocasión. Lamentablemente no he podido seguir regando sus barbas por falta de tiempo, pero se ve que, al igual que mis plantas, sobreviven sólo gracias al amor que a distancia les profeso:

https://es.pinterest.com/milazahori/serás-un-hombre-youll-be-a-man/

Mi preferencia por los barbudos es infinitamente anterior a la moda. De hecho, no soy mujer de modas ni de peluquerías. No compro el Harpers Bazaar, ni sigo a blogueras de moda, sólo voy a la peluquería una o dos veces al año; he sido agraciada con una melena rizada que a la mínima se hace rastas ella sola y no hay quien la peine: basta una noche durmiendo (no hablemos de un revolcón, de esos que rara vez suceden en mi monástica vida de sacerdotisa ilegal) para que haya que considerar seriamente ir a cortar los nudos.

Tampoco tengo presupuesto para ropa de marca, que ni necesito. Tengo poco ocio, trabajo descalza y con mallas así que sólo puedo ponerme tacones para andar por casa (sobre este tema tengo una historia fascinante que espero que Cronos algún día me permita escribir).

Me atrevería a decir que mi elegancia natural no precisa de modas, pero a veces quizás peco un poco de vivir de estas rentas aunque todavía nunca he llegado al cole de mi hijo con el pijama debajo del abrigo, y eso que en alguna contrarreloj he coqueteado peligrosamente con la posibilidad (dicen las malas lenguas que las autónomas corremos el grave peligro de abusar del pijama para todo…. que no del camisón …).

Ahora que reviso lo escrito puede que la descripción de mí misma induzca a pensar que soy una perroflauta (con toda mi admiración por esta genuina tribu urbana), pero no: ni tengo perro, ni toco la flauta.

Venía diciendo (la melena ensortijada de mi mente tiende a los excursos y mi ego aprovecha la mínima oportunidad para hablar de su libro) que mi preferencia por los tatuajes es anterior a la moda. De hecho, ahora me causa una cierta incomodidad ver hordas de tatuados porque sí, porque está de moda, y sobre todo el uso banal del tatuaje. “Ah, está de moda tatuarse, pues me pongo un tribal!”, muchas veces sin una mínima investigación sobre los maoríes y una mínima mística.

Para mí el tatuaje siempre fue algo especial. A veces tengo la fantasía de tatuarme los dos brazos y la espalda entera, pero intuyo que en algún momento del avance temporal en mi cuerpo, podría ser que llegara a ocurrir, sí…. que no quedara bonito. Así que, por si las moscas, si mi tattoo life evoluciona, elegiré palabras y símbolos sagrados en lugares escondidos de mi anatomía.

El caso…. siempre siempre me atrajeron poderosa y secretamente las barbas. Pienso que esto puede deberse a tres razones principales:

  1. Mi inclinación teológica.
  2. Mi linaje de izquierdas.
  3. Mis antepasados árabes y judíos.

Delicioso smoothie, esa mezcla de árabes-judíos-rojos-sacerdotes….

Creo que no hay nada que aclarar o escribir al respecto, pero por si alguien tuviera duda, crecí creyendo que Dios era un hombre con barba blanca que vivía sentado en una nube. Y siempre me sentí muy atraída hacia “Él”. En ese tiempo ni se consideraba que Dios pudiera tener tatuajes.

Con respecto a las izquierdas, en mi linaje materno cordobés, mi abuelo y mi tía (mi madrina) eran militantes del Partido Comunista de España y de la CNT (Confederación Nacional del Trabajo), y por aquel entonces las barbas eran de rojos o de jesuitas.

Por otra parte, es bien conocido el gusto por la barba tanto de los hombres judíos ortodoxos como de los árabes fundamentalistas. Su pelo ocupa un lugar protagonista mientras de sus mujeres deben ocultarlo bajo velos o pelucas después de haberse rapado la cabeza tras casarse. Algún día, cuando me sienta con fuerzas, escribiré sobre esto.

Volviendo a la moda, gracias a Dios, sí a ese, al de la barba, alguna persona (mujer u hombre) con influencia tuvo una revelación y la gente la siguió y las barbas empezaron a brotar por todo el planeta como una maravillosa y refinada tendencia que muchas de nosotras esperábamos con secreta ansiedad.

Véase como ejemplo de esto la empresa de la que procede el estupendo cartel de este post, puritito arte (si no te has parado a ver mi tablero de Pinterest, ahora tienes una segunda oportunidad de adentrarte en una selva barbuda):

https://www.instagram.com/skullbeardmode/

Y… ¿cómo encontré esto?

Gracias, además de a Dios, a la crisis económica de los últimos años, y gracias, también, a que soy madre separada con custodia compartida, me he visto obligada a alquilar una habitación en el piso en el que vivo asimismo de alquiler, para poder llegar a fin de mes, que se dice. Llegar a fin de mes…. mmm… que expresión tan loca.

Otro día escribiré sobre mi fascinante casa de huéspedes, lo importante ahora es que mi compañera de piso actual es una linda bióloga feminista de 29 años, de una inteligencia prodigiosa y fotógrafa de mis fotos, que se dedica a la investigación de la Leishmaniasis, buscando becas por todo el mundo. Y en una de estas, llegó a mi humilde hogar para preparar su doctorado.

Un día descubrí en su Instagram o en su perfil de whatsapp la foto que he elegido para este post, porque a ella también le gustan los barbudos tatuados. Eso es bueno, porque compartir el feminismo y el gusto por los barbudos tatuados nos lleva ocasionalmente a charlas nocturnas divertidísimas (cuando mi hijo está con su padre).

Y la foto me dio el título de este post, que creo que tendrá varias partes, y ésta será sólo una intro, porque semejante tema da para tanto…

Y si no, mira esta foto titulada 12 razones para salir con un tío con barba; esta es la primera y la mejor que he encontrado entre las numerosas entradas en google con el mismo título (hay que saber inglés, porque no me da tiempo a traducirla):

12reasonstodateabeardedman

 

En realidad, este post no iba de esto. Me temo que tendré que dejar el tema principal para una segunda parte…

….porque no puedo evitar contaros algo que sucedió recientemente.

Tengo un amigo que tiene dos trabajos: el guay y el que está deseando dejar. En el que está deseando dejar comparte “oficina” con otros hombres, porque hay varios turnos. El otro día me enseñó una foto de la “oficina” (esto es real):

 

calendarioschicas

Me quedé tan perpleja ante semejante reliquia que mi comentario fue: “Ah, qué acogedora, tiene luz natural”

Y lo cierto es que me pareció muy bonita, muy vintage, y muy Kaurismäki.

En mi siguiente comentario ya no pude disimular todo lo que acontecía dentro de mí y le pregunté: “¿PERO ESTO TODAVÍA EXISTEEEE????”

Y él con su elegancia natural me respondió riendo…. sí, cosas que tienen mis otros compañeros…

Aunque sé que no le disgustará pasar sus horas con tan agradable compañía, doy fe de que mi amigo, feliz e ilegalmente casado desde hace muchos años y padre de dos maravillosas adolescentes, si él pudiera elegir, tendría otro tipo de posters muy diferentes.

Esto me dio la idea de hacer mi propio calendario, al estilo de los anteriores. Y he pensado en la siguiente foto ya para el mes de mayo, porque la impaciencia me puede:

 

beardtattodaddy

 

Entonces los hombres no lloran…?

Fin de la primera parte.

Y el vídeo de hoy, que es retro:

Roy no fue barbudo, ni tatuado, fue un grandísimo artista, lloró grandes penas y nos dejó esta sobrecogedora canción, “Crying”:

https://www.youtube.com/watch?v=eO8R1w8qrgo

45 cerebros y Un corazón

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45 cerebros y un corazón

Entra… puedes escuchar este post en el siguiente audio, o leerlo y recorrer sus enlaces, puertas a más historias. Duración: 13 minutos.

Rondando el corazón, lo encontré. He atisbado el corazón original, el que lo contiene todo… Me ha susurrado de forma inesperada “Tú que vienes a rondarme, amárrate a mí” y me ha abierto la puerta a su geografía. Mi alma exploradora me pide comenzar un trazado de su mapa, esa cartografía del corazón que me ha llamado siempre.

El corazón tiene infinitas puertas, y se puede acceder a él por cualquiera de ellas: por la puerta principal o por la de servicio, por la más recóndita o por la del letrero luminoso, por una caprichosa o por otra procedente, por la más convencional o por la más atrevida, por una dolorosa o por una placentera, y muchas veces por la más imprevisible…

Cuando escuchas la palabra corazón ¿qué piensas que es?

Indagando la etimología de la palabra corazón, la mejor me la he encontrado en un fabuloso artículo de la Revista Española de Cardiología  del que extraigo lo que buscaba, y que me regresa al sánscrito:

La palabra que designa al corazón en sánscrito es hrid1. Según el médico y poeta chileno Hernán Baeza, esta palabra significa «saltador» y hace referencia a los saltos que da el corazón en el pecho en respuesta a los esfuerzos y a las emociones. En la tradición hindú se representa gráficamente el centro de energía (chakra) del corazón como un ciervo en actitud de saltar.

Al parecer, una variante de la palabra hrid, que los griegos pronunciarían krid, más tarde kirdía, dio lugar al término griego καρδια (cardia) y al latino cor1. Cuando el latín vulgar evolucionó hacia las diferentes lenguas romances, casi todas ellas denominaron al corazón con esta última palabra o con sus derivados. Así, los valencianos, catalanes y baleares dicen cor, los franceses, coeur, y los italianos, cuore. Éste es el origen también del gallego corazón y del portugués coração.  En esperanto, corazón se dice koro. De cor viene también la palabra inglesa core, que significa la parte central, esencial, de cualquier cosa.

Podría pensarse que las palabras con las que se designa al corazón en las lenguas germánicas tienen un origen muy distinto. Sin embargo, no es así. La similitud con el sánscrito hrid es evidente en el antiguo godo hairtó1, el alemán Herz, el neerlandés hart, el inglés heart y las lenguas escandinavas (hjerte en danés y en noruego, hjärta en sueco y hjarta en islandés).

Maravilloso.

Dicen que el pensamiento y el sentimiento crean la realidad. Seguir el hilo desde el pensamiento hasta la realidad es un viaje sutil que te transporta a otra dimensión, sin dejar de estar en esta. Más bien te lleva a lograr habitar esta, plenamente.

En mis clases tantas veces repito que el momento presente es La Puerta, que me acabé colando por ella, como Alicia se cae en el agujero del árbol.

En mi caso esta experiencia carece de fuegos artificiales, formas caleidoscópicas, mandalas de colores girando en la mente o delirios espirituales. Es un brillo delicado. Lo que en inglés llaman Spark. Es más parecido a la brisa de verano al atardecer, junto al mar, cuando un suave sentimiento cálido, profundo y reconfortante te llena inesperadamente de una dicha tranquila y verdadera. Es incluso más sutil, es transparente. Y su transparencia te lleva por caminos sorprendentes.

Esta semana en las clases proponía que nos quedáramos en el sentir, no en el pensar; que diéramos al sentir una oportunidad, puesto que ya estamos todo el día pensándolo todo. Y puesto que, como me dijo un sabio amigo, el sentir es anterior al pensar.

Cada vez más a menudo me detengo a sentir cada cosa y a sostener la emoción, y a sentir y a observar y a vivir la experiencia del momento presente tal y como se despliega a cada instante. Aunque requiere cierto coraje (coraje viene de corazón) sostener una tristeza, una soledad, una ira, un sentimiento de abandono, un miedo o una culpa,  después de que te pasan a través estas emociones, llegas a una preciosa sensación de parar el tiempo.

Un día de esta semana, me encontraba con mi socio dando una clase particular de yoga a una persona con lesiones en la columna vertebral que le producen tanto dolor, que le han implantado un estimulador medular. En medio de la clase tuve una experiencia que me ha ocurrido muchas veces, pero esta vez la sentí diferente en el corazón.

Más allá de la empatía que siento por todos los seres humanos, emergió un profundo sentimiento de amor, un amor absoluto y matizado, amor por el momento en sí, por lo que sucedía y por todo lo que incluía, amor al llegarme el recuerdo de ciertas personas. Y en medio de ese sentimiento de amor sentí mi corazón hueco, vacío. No vacío con la connotación negativa que solemos dar a esta palabra. Era hueco, infinito, real y concreto al mismo tiempo. Y yo me sentía totalmente presente.

A la noche siguiente, el corazón me tenía reservada una preciosa revelación.

Vivo en el corazón de la península, que es grande y tiene muchas puertas. Lavapiés es una de ellas. En el Teatro del Arte tenía lugar un concierto del programa Voces femeninas que organiza Son Estrella Galicia.

Era una fría noche de primavera, y para entrar en el teatro había que atravesar un patio interior por donde circulaba un viento helado. El viento siempre anuncia: puedes abrir las puertas del corazón o cerrarlas de un portazo.

En el interior de la sala, a oscuras, María Arnal y Marcel Bagés nos presentaban su álbum 45 cerebros y 1 corazón (en este link puedes escucharlo).

Sus latidos me llevaron al corazón de mi linaje paterno, Burgos, donde en agosto del año pasado se descubrió una fosa común de asesinados por las fuerzas franquistas en 1936. Lo más impactante es que en dicha fosa se conservaron, intactos, 45 cerebros y un corazón.

A María Arnal i Marcel Bagés esta noticia les impresionó tanto que decidieron titular así su disco de debut, y explorar tan excepcionales caminos.

Sobre el Camino de Santiago, en la Pedraja, se preservaron los cerebros y el corazón. La explicación científica de su conservación es que la fosa fue cavada en un terreno arcilloso, impermeable y extremadamente ácido. Y aquel verano de 1936 fue frío y lluvioso. “La zanja era una piscina. Los cadáveres tenían un tiro en la nuca, así que el agua entró en los cráneos. Y el agua no permite el crecimiento de los microbios que provocan la putrefacción. Los cerebros, con grasa, se saponificaron, se transformaron en jabón”

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El descubrimiento me impacta y me duele hasta lo concreto. Sólo escuchar “45 cerebros y 1 corazón”, tanto la historia, como la música, como la voz, es un viaje al pasado, al presente, al futuro, un disparo en el reino eterno del corazón.

Una de las palabras que uso a menudo para definir el corazón es intacto.

Cuando hablamos de corazón en la filosofía del yoga, hablamos del corazón espiritual, de hrdaya. Ese corazón abarca, contiene y ES todo lo que existe: la lealtad y la traición, la muerte y la vida, el encuentro y el desencuentro, la mentira y la verdad, el deseo y el desamparo, la oscuridad y la luz…

Cuando sientes el corazón hueco, puedes sostener todo lo que ocurre, respirando en calma, y permanecer intacto.

Los Upanishads son libros sagrados de la filosofía del Yoga escritos a partir del s. VI a. C. El Chandogya Upanishad (III,14,3) contiene un bellísimo texto que dice:

“Es el espíritu que habita en mi­ corazón, más pequeño que un grano de arroz o que un grano de cebada, (..) Es el espíritu que habita en mi corazón, más grande que la tierra, más grande que el firmamento, más grande que los mismos cielos, más grande que todos estos mundos. 

Él contiene todas las obras y deseos, todos los perfumes y todos los sabores. Él envuelve el universo entero y ama todo en silencio. Es el espíritu que habita en mi corazón”.

La Voz y el Canto de María Arnal y la Guitarra y el Sonido de Marcel Bagés (para los cuales prefiero no usar adjetivos, y que los escuches transparentes como son) hacen que el corazón despierte.  Una extraordinaria revelación que quiero compartir contigo.

Los vídeos no alcanzan el impacto de su directo, pero te acercan a conocerles. Te invito a verles y escucharles. Tres excepcionales canciones, poemas, con su traducción a continuación…

En la periferia brillante
de una galaxia mediana,
en medio de un mar oscuro
donde flota nuestro mundo

tú, que vienes a rondarme
como los nueve planetas,
parece que cuando bailas
llueven miles de cometas

Tú que vienes a rondarme
amárrate a mí
Tú que vienes a rondarme
arrímate aquí

magia negra entre tus manos
mil caballos desbocados
corren con el morro en llamas
el fuego canta y tú bailas

lamen lunas desorbitadas
las mareas mareadas
así me sigues al trote
y de cabeza al galope:

magia negra entre mis formas
suben hormigas, se enraman
romeros de sierras altas
fresco el aire que me canta

se han abierto las ventanas
beben cientos de gargantas
mientras alzas con la mano
el vino que todo sana

Tú que vienes a rondarme
amárrate a mí
Tú que vienes a rondarme
arrímate aquí

En los aposentos del universo
estás tú que me esperas,
mi piel se llena de chispas
que saben a flores y a lenguas

magia negra entre tus manos
altos jazmines se enzarzan
amarran nuestras caderas
vuelan hacia las esferas

fuentes de estrellas antiguas
santiguan nuestros jaleos
arden en llamas azules
todas las voces del universo
con nosotros

río de ti rayo de mí
no siento ninguna pena
rayo de ti río de mí
esta es nuestra verbena

Tú que vienes a rondarme
amárrate a mí
Tú que vienes a rondarme
arrímate aquí

en la periferia brillante
de una galaxia mediana
en medio de un mar oscuro
donde nada nuestro
diminuto mundo nuestro
diminuto
mundo

Lletra – Maria Arnal
Música – Maria Arnal i Marcel Bagés
Electrònica – Grey Filastine
Producció – David Soler
Realització: Marc Sempere i Albert Lloreta 
Direcció d’art: Erkuden Fernández

Poema de Vicent Andrés Estellés y melodía de Héctor Arnau Salvador.
No he desitjat mai cap cos com el teu.
Mai no he sentit un desig com aquest.
Mai no el podré satisfer -és ben cert.
Però no en puc desistir, oblidar-te.
És el desig de la teua nuesa.
És el desig del teu cos vora el meu.
Un fosc desig, vagament, de fer dany.
O bé el desig simplement impossible.
Torne al començ, ple de pena i de fúria:
no he desitjat mai cap cos com el teu.
L’odi, també; perquè és odi, també.
No vull seguir. A mamar, tots els versos!

No he deseado nunca ningún cuerpo como el tuyo.
Nunca he sentido un deseo como este.
Nunca podré satisfacer -es cierto.
Pero no puedo desistir, olvidarte.
Es el deseo de tu desnudez.
Es el deseo de tu cuerpo junto al mío.
Un oscuro deseo, vagamente, de hacer daño.
O bien el deseo simplemente imposible.
Vuelta al comienzo, lleno de pena y de furia:
no he deseado nunca ningún cuerpo como el tuyo.
El odio, también; porque es odio, también.
No quiero seguir. A mamar, todos los versos!

Voz: Maria Arnal Dimas
Guitarra: Marcel Bagés

A la vida
Quin plor més gran que duc
a dins del meu poc cos.
Quin raig de foc que sent
A dintre d’ell.Que fort que bufa el vent
aquesta nit suau.
Quines coses més estranyes
Que passen prop de mi.¿Què passa ací on sóc,
que tinc regust de res?
Vaig i anem passant,
anem i vaig passant.
Vaig i anem compartint
sense cap novetat,
poc a poc els minuts.

Poc a poquet l’hivern.
Tots passant un camí
Havent-te’n tants i tants,
i tantes coses més
que neixen cada instant.
Ah!, la vida…

Encara espere tant de tu,
Que esperant mor amb tu.

Mil trencaments de viure,
mils i mils d’enemics.
Tot contra tota vida.
Cops amagats.

Muntanyes de paranys.
Enganys i més enganys.
Paraules sense lletra.
Imatges sense vida.
I un arma prop la mà,
Pel que passe demà.

Espere tant i tant de tu,
que no mato el meu cos.
Segueixo amb tots.

Un pensament però,
per aquells que estaran
junts a tots i tots junts…
Per aquells que ara estan
tant lluny però tant a prop,
tant a dins de nosaltres.

Aquells que fan possible
l’esperança de viure,
morint a cada instant.

Un dia qualsevol
serà la vida i tots!
serà la vida i tots!

Per tant i tantes coses més,
seguim. Us esperem!

Cante a la vida plena,
des de la vida buida.
Tanque els ulls, baixe el cap.

La sang em puja al cap.
I el cor em diu que sí.
El cervell diu que sí.
I tot en mi és un sí.
Que mai no acabarà.
Canto la vida sí.

A la vida

(Ovidi Montllor)

Qué llanto mayor que llevo
dentro de mi poco cuerpo.
Qué rayo de fuego que siente
Dentro de él.
Que fuerte que sopla el viento
esta noche suave.Qué cosas más extrañas
Que pasan cerca de mí.

¿Qué pasa aquí donde estoy,
que tengo sabor de nada?
Voy y vamos pasando,
vamos y voy pasando.
Voy y vamos compartiendo
sin ninguna novedad,
poco a poco los minutos.

Poco a poco el invierno.
Todos pasando un camino
Habiéndose tantos y tantos,
y tantas cosas más
que nacen cada instante.
Ah !, la vida …

Aunque espero tanto de ti,
Que esperando muero contigo.

Mil roturas de vivir,
miles y miles de enemigos.
Todo contra toda vida.
Golpes escondidos.
Montañas de trampas.
Engaños y más engaños.

Palabras sin letra.
Imágenes sin vida.
Y un arma cerca la mano,
Por que pase mañana.

Espero tanto y tanto de ti,
que no mato mi cuerpo.
Sigo con todos.

Un pensamiento pero,
por aquellos que estarán
juntos todos y todos juntos …
Para aquellos que ahora están
tan lejos pero tan cerca,
tanto dentro de nosotros.

Aquellos que hacen posible
la esperanza de vivir,
muriendo a cada instante.

Un día cualquiera
será la vida y todos!
será la vida y todos!

Por lo tanto y tantas cosas más,
seguimos. Os esperamos!

Canto a la vida plena,
desde la vida vacía.
Cierro los ojos, bajo la cabeza.
La sangre me sube a la cabeza.

Y el corazón me dice que sí.
El cerebro dice que sí.
Y todo en mí es un sí.
Que nunca acabará.
Canto la vida sí.