Arte y creatividad

Supercalifragilisticoespialidoso

Guantes blancos

Puedes escuchar este post en el siguiente audio:


Supercalifragilisticoespialidoso

Maravilla…

Pura obsolescencia programada para nacer, no para morir, un 9 de agosto de 2017 a las 8.59 a.m. Un post que nunca terminé y nunca publiqué, que había escrito con ilusión para hablar del trabajo de una mujer brillante.

Quédate. Este es un post que se revela fascinante dentro de mí. Soy buena blogger, aunque nadie me lee. Bueno, sí, tú eres alguien. Gracias por estar ahí. Tú eres mucho más que suficiente y escribir para ti y para mí me hace feliz.

Recupero el borrador de ese post tan querido donde mis palabras ahora suenan familiarmente rancias. Lo leo y me leo en pasado. Aquello que me enorgullecía escribir ahora me chirría. Se acabó. Me alegro de haber salido de ahí. Porque, aunque el escenario pueda seguir siendo el mismo, yo no soy la misma. Gracias a Dios.

Aunque Dios…. Como decía Simone Weil: “Amar a Dios aunque no exista”. Yo lo amo y ya me es casi indiferente si existe o no, existe en los vericuetos de mi mente mientras intento comprenderlo, encajarlo, describirlo, verlo, renombrarlo, explicarlo.

Si tuviera que definir a Dios con una imagen por pura diversión, para nada sería la más representada: un señor con barba blanca sentado en una nube. Sería una refinada mujer sentada en una nube retocándose el maquillaje. Ya sabes quien es. Y esto no tiene nada que ver con cuestiones de género. Ya género es otro tipo de obsolescencia. Es una cuestión puramente sentimental y estética. Como un amigo que plantó eucaliptos en lo alto de un monte para tapar los postes de la luz. Estética y sentimiento.

OMG! Se me nota mucho que soy Generation X.

Algo en mí lucha por rescatar algo de ese post que nunca verá la luz.

A todo esto, mi set de escritora ha cambiado. No sé en qué momento se me ha pasado por la cabeza tomar prestado el teclado gamer de mi hijo con ratón a juego. De color negro con luces de colores que ondulan en diferentes frecuencias. Y enchufarlo a mi macbookair. Pensé que sería más cómodo, que me manejaría como el piloto de un Concord, un avión supersónico también obsoleto, de cuyos vuelos me hablaba mi padre cuando yo era pequeña. Él tuvo la suerte de volar en el Concord. Le encantaba. Qué hermosa palabra. Concordia. Con corazón.

Desfase generacional. Mi hijo de 12 años, que desconoce el uso que estoy haciendo de sus pertenencias tecnológicas porque se ha ido a pasar la semana con su padre, ha programado las luces de su teclado y de su ratón y le ha parecido apropiado también programar el botón izquierdo para que sea el derecho y viceversa. Dicen que es bueno probar cosas nuevas. Así que aquí estoy yo, acostumbrada al reducido espacio del MacBook Air, usando un ratón externo, un teclado externo y habituándome al cambio de botones, lo cual es delirante. Pero ya tengo montado este chiringuito que ocupa toda la mesa del comedor. Nada cool. Desorden. Una carpeta de David Bowie que estás en los cielos, un libro llamado Caos y Orden de Antonio Escohotado. Restos de una infusión de artemisa y llantén -suena a vieja lo sé pero está muy rica, no hay paréntesis en este teclado-. Mi gata Samadhi sobre la funda aterciopelada del portátil. Me acuerdo del escritorio de mi amiga Adriana, poeta. Flores, un buda, una vela, incienso. Bello. Así era yo antes. Me he vuelto punk. Trasnoche en ciernes.

Supercalifragilistico.

Este era el título del post original. En él, encuentro esta reliquia:

Cuando busco en google Supercalifragilisticoespialidoso, me encuentro con la siguiente descripción que, un buen día, un anónimo y genial ser escribió para Wikipedia. Y dice así:

«Supercalifragilisticoespialidoso»— es el título de una canción muy llamativa de la película de Disney Mary Poppins (1964). La canción describe la forma milagrosa en la que uno puede salir airoso de situaciones difíciles, e incluso de cambiar su propia vida.

Sencillamente delicioso.

Supuestamente Dios está en nuestro interior, de la misma forma que Cristo está en nuestro interior, y todos los Budas están en nuestro interior. Vamos, que todo está en nuestro interior, cansada de decirlo estoy.

Pero en aquel momento, cuando escribo ese post hace tres años, yo todavía no sabía que Mary Poppins también está en nuestro interior. Así que yo la rezaba, fuera. Mary Poppins que estás en los cielos, ven a mí, te suplico que me ayudes a ordenar todo este caos generado por el libre albedrío de mis neurotransmisores y a causa de los destrozos de mi estado civil: ¿donde coño está el hashtag en este puto teclado gamer? hashtag madreseparadaconcustodiacompartida; y a causa de los riesgos financieros de mi profesión: hashtag profesoradeyogaenespaña. Ni hashtags ni paréntesis. Ni tiempo ni dinero. Qué vida zen.

La forma milagrosa en la que uno puede salir airoso de situaciones difíciles e incluso cambiar su vida, al menos una de las formas es…. rezando.

Yo he rezado a Dios, a los Budas, al Guionista y a Mary Poppins, y también a varias jerarquías de ángeles y a deidades hinduistas. Juro que todos responden. Son súper eficientes y muy prácticos. Adoro a este equipo de Vengadores. Son muy top. Los más rápidos los Budas y Mary Poppins. Os paso el contacto cuando queráis.

De esa manera se me apareció una emanación de Mary Poppins en la forma de Marta Aguilar, en un momento en el que necesitaba ayuda para ordenar mi casa. De una manera tan sincrónica como improbable en el mismo día en el que la recé.

La pedí. Un encuentro casual me facilitó su número de teléfono. Rauda apareció en mi casa. Delicada y fuerte. Sencillamente elegante. Discreta y audaz. Saco de su bolso su uniforme: un delantal y unos guantes blancos. Y en unas vacaciones de verano en las que no salí de casa me ayudó a ordenar, a depurar, a planificar: armarios, finanzas, emociones, agenda.

Este post es para ella y por ella.

Número directo de la nube de Marta Poppins. Pincha aquí. Llámala. No lo dudes. Marta Aguilar, Re-orden.

Marta, te dejaste en mi casa tus guantes blancos. Sabes que tienen vida propia y me piden seguir descartando lo que ya no sirve y elegir lo que me favorece. Y no estoy hablando de vestuario, sino de la vida.

Las manos son extensión del avión supersónico del corazón. Con las manos manifestamos, materializamos. Antes de esculpir el golem, la idea ha emergido de la Vacuidad, el origen de todos los fenómenos. O se nos ha revelado desde el éter, o desde el mundo cuántico, o desde el susurro de nuestro espíritu. Como queramos llamarlo. A través de la danza de las musas, o del genio que nos visita, o en la quietud de la meditación. En cualquier ocasión en la que abrimos la puerta a lo trascendente.

Dos bellísimos “conceptos” del Budismo y que se entrelazan con el paraguas de mi Marta Poppins son la Tierra Pura y la Designación.

Los que conocemos de la existencia de la Tierra Pura porque la llevamos en el corazón no descansamos hasta verla manifestada externamente. La Tierra Pura, el Edén, el lugar donde está nuestro hogar, dónde legítimamente nos corresponde vivir, se crea por designación. Se designa. Se nombra. Se pronuncia.

Sabemos, hemos oído, que la palabra crea. In the beginning was the Word. And the Word was with God. And the Word was God. En el principio fue el Verbo, y el verbo estaba con Dios y el verbo era Dios.

El trabajo de Marta es reestablecer la armonía donde ha habido destrucción, donde ha habido muerte, donde ha habido abandono. Dibuja la tierra pura después de nombrar cada objeto que la forma.

En el proceso de restablecimiento del orden, vamos eligiendo. Y la elección de cada uno va conformando la realidad.

Con esos blancos guantes mágicos elegimos. Qué va fuera, qué se queda. El poder de esos guantes de delicado encaje es el mismo que el del guantelete de Infinity War. Un guante de 6 gemas reunidas, las gemas del infinito que son las gemas de la mente, el alma, el espacio, el poder, el tiempo y la realidad. El villano Thanos ha conseguido reunir las 6 gemas en el guante y con ello el poder sobre el Universo. Con un simple chasquido de dedos, Thanos se deshace de lo que sobra. En ese chasquido desaparece la mitad del universo en una criba aleatoria.

Sin embargo, el poder de los guantes de encaje blanco no es aleatorio. Es escogido. Con conciencia y dulzura.

Elegimos nombrando lo que queremos que se manifieste. Y no nombramos lo que queremos que desaparezca. De esa manera abrimos y cerramos puertas. Y no somos conscientes de que la magia de la creación está en nuestras manos con sólo empezar a nombrar y a ver. Y con un chasquido.

Elijo la tierra pura. Y la manifestación de la tierra pura comienza en nuestra propia mente. Es un acto mágico desde la voluntad. Es una decisión.

Así, puedo constatar como en la cotidianeidad de mi vida, voy reestableciendo esa tierra pura sobre la tierra actual, la tierra nuestra secuestrada hace océanos de tiempo. Ambas tierras coexisten y en diferentes planos de realidad se yuxtaponen.

De la misma manera que sobre una cama separamos ropa vieja y rota de la ropa bella que realza nuestra belleza inherente, la cama las contiene a ambas durante un lapso de tiempo.

Estamos en un cambio de ciclo. Sobre la cama de la sociedad humana, suciedad humana, yacen ya los escombros de nuestra fractura espiritual, demasiadas infamias. Ha llegado el momento de reestablecer el orden.

¿Por dónde empezamos?

Empezamos por buscarnos a nosotros mismos, la joya que somos, debajo de la basura y de la indolencia.

Cada uno de nosotros puede hacer esto. Desde nuestro corazón, desde nuestra mente, desde nuestra palabra, desde nuestras elecciones. En nuestro pequeño espacio. Pero hasta que aprendemos a recuperar nuestra magia, pedimos ayuda a magas, magos que han recorrido el camino antes que nosotros y que aguardan para asistirnos con deleite, sentados en nubes, observando, hasta que solicitemos su presencia.

Y una canción de otra mujer, para adornar punkamente este post.

Where Do I Begin – ¿Por dónde empiezo?

Jill Sobule

¿Por dónde empiezo, por dónde empiezo?
A limpiar este desastre que hice

Allí están las cenizas de los puentes que quemé
Allí está la pila de la misma lección aprendida
Allí está mi amante debajo del helecho moribundo

¿Por dónde empiezo, por dónde empiezo?

A limpiar este desastre que hice
Allí está la guitarra con la cuerda rota
Allí está el gato que me olvidé de alimentar
Allí están los recuerdos de un hermoso sueño

¿Por dónde empiezo, por dónde empiezo?
A limpiar este desastre que hice
Allí está la pila de facturas impagas
Allí está el sofá con el derrame inexplicable
Aquí está el corazón solitario que no se puede llenar

¿Por dónde empiezo, por dónde empiezo?
A limpiar este desastre que hice

Autores de la canción: Jill Sobule / Jimmy Ripp

Letra de Where Do I Begin © BMG Rights Management

Sobre el restablecimiento de la tierra pura y la danza entre el caos y el orden… próximamente…

8 comentarios en “Supercalifragilisticoespialidoso”

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