Kairós en Lavapiés

Kairós en Lavapiés

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En un tejado del barrio madrileño de Lavapiés hay una teja secreta. Si camino como un gato puedo llegar hasta ella. Tengo que estar atenta para reconocerla, se trata sólo de escuchar, porque al pisarla, produce un crujidito de teja que suena distinto. En ese momento debo pararme y, manteniendo el equilibrio, levantarla con cuidado. Y sucede algo extraordinario: debajo no hay cemento ni cal ni ladrillo. Hay un hueco a través del cual se ve el cielo con sus nubes pasando.

Audio post, duración 13 minutos:

La teja por haberla encontrado me deja entrar, entonces puedo hacerme pequeñita y deslizarme a través. Hay infinitas entradas a Wonderland.

Atravesando el cielo de la teja, en un segundo, aterrizo en un ático desordenado, colorido y poblado de mil cosas, bordeado por una larga y estrecha terraza botánica en forma de L que recorro sorteando troncos de Brasil, cactus y enredaderas, toldos, banderines, farolillos, sillas y eventualmente chocando contra sus techos abuhardillados.

Algunos fines de semana, cuando mi hijo está con su padre, me autoinvito al ático de Lavapiés con previo aviso por la teja-cielo, con la misma alegría con la que otras personas se hacen una escapada rural.

Para mí es un lugar donde me libero de Kronos (el tiempo cronológico o secuencial, el tiempo cuantitativo) que habitualmente me atenaza y entro en el reinado de Kairós (el tiempo de Dios, el momento indeterminado donde las cosas especiales suceden, el tiempo cualitativo). Es como otra dimensión de la misma vida, donde se experimenta la magia, la dulzura, la luz y la transparencia.

Los relojes siguen funcionando debido a su mecánica y su digitalidad, hay una vida real con wifi y dispositivos funcionando a toda velocidad, el sol y la luna obedecen su curso habitual, la luz y el clima siguen desplegando sus cambios, a veces hay tormentas, sopla la brisa o quema el sol. Todo parece “normal”.

Abajo, en la calle, se escuchan las voces de la gente en las terrazas de los restaurantes indios, y los domingos a las 3 de la tarde hay un desfile de senegaleses que pasan tocando tambores y cantando.

Desde el ático mágico se ve la diversidad del barrio que te traslada a cualquier calle de Bombay, Dakar, Argel o Tánger. Y la creatividad expresándose de mil maneras en paredes, insólitas tiendas y mobiliario urbano, como las acciones de Urban Knitting (tejer en la ciudad) de almas cuidadosas que después de años todavía siguen cubriendo los bolardos de labores de punto y ganchillo.

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De Madrid al Cielo y es que el Cielo se cuela en Madrid en cualquier lugar inesperado si los ojos de tus ojos están abiertos.

Si no puedes caminar por los tejados como un gato, no es necesario entrar por la teja, eres bienvenido a subir en ascensor como un turista convencional. Llama al timbre y te abrirán la puerta sus inquilinos y visitantes, con una sonrisa tranquila y una combinación irresistible de responsabilidad y libertad creativa, mientras se mantienen enfocados en quehaceres varios.

A veces llegas justo a tiempo para un no cumpleaños!

DO, el anfitrión, es un hombre atractivo, arrebatado, brillante, divertido, irónico, amoroso y marujo, con su orgullo de barrio y su pertenencia, que creció en el distrito madrileño de Villaverde…. Es un mago de la belleza y los detalles, con un don para facilitarte momentos exquisitos y que tiene la mejor colección de amistades que nadie podría imaginar.

Tiene una relación de amor odio con Temperatura, una amante que le trae por el camino de la desesperación, que le desafía constantemente y le lleva a buscar todo tipo de recursos para no sucumbir a sus extremos encantos. Él intenta por todos los medios que ella sea equilibrada, ella se resiste a complacerle.

Porque en este hogar han llenado la ausencia de Kronos, de forma clara y contundente, el frío y el calor.

Cuanto más difícil se pone Temperatura, más se entrega DO a los brazos de otra amante, Amazona, que le provee de toda suerte de artículos con los que va construyendo una barricada para defenderle de su rival.

Camisetas de lana de oveja Merina de Nueva Zelanda, sacos de briquetas, pellets y troncos para la estufa de leña, los mejores edredones de Dinamarca y excepcionales batamantas de Bravo Murillo no consiguen detener a Temperatura cuando con su indiferente frialdad perturba a DO, inmovilizado día y noche bajo una avalancha de encargos audiovisuales mientras lucha contra los settings de los softwares de edición de vídeo, que resultan ser una suerte caprichosa de orcos.

Y ante la anticipada llegada del verano, cuando Temperatura promete arremeter con toda su artillería que desvelará a Do durante los próximos tres meses, Amazona ha decorado la terraza para la ocasión, con la excusa del no cumpleaños, con un precioso césped artificial, nebulizadores de agua dispersos por varias esquinas y un ventilador-nebulizador del tamaño de las hélices de un TBM 900.

Los visitantes atraviesatejas tenemos la suerte de disfrutar las bondades del No Tiempo en nuestras visitas temporales sin padecer excesivamente las arremetidas de Temperatura.

Después de felicitar a DO, te encontrarás a SI sonriendo con entusiasmo y belleza.

SI es un pintor eternamente joven y procedente de alguna dimensión angelical que decidió venir a disfrutar de los placeres de esta tierra y que en su esplendorosa humildad hace sombra al más glamouroso y bohemio de los artistas del Montmartre parisino. Es tan perfecto que pareciera irreal y tan amoroso que lo convierte en tangible.  Siempre dispuesto a ofrecerme todo lo se me pueda antojar antes de que yo misma lo haya pensado: calcetines gordos si mis pies de princesa se quedan fríos y una batamanta si se me hace de noche escribiendo este post en la terraza, leche de avena para el café del desayuno, un agujero de más en la correa de unas sandalias nuevas, un ratón para el MacBookPro que DO me ha prestado, un plato de deliciosa fruta preparada en cualquier momento. Y el mejor de los abrazos siempre.

En la diminuta cocina americana está RE, un tenor radiante, bronceado y fortachón vestido con una camiseta de tirantes a rayas horizontales blancas y negras y una pajarita en el cuello, prepara una deliciosa piña colada en la última versión de la Thermomix, que se ha traído de su casa para la ocasión. Ante tus ojos atónitos te enseñará el libro de recetas que resulta ser un imán redondo de 2 cm. de diámetro que cabe en la palma de la mano. Al colocar el imán en la Thermomix aparecen las recetas en el display. Y después de usarlo puedes ponerlo en la nevera junto al resto de los imanes. Este hombre nos regala elaborados cócteles, hummus de remolacha y tartares de algas con una alegría de vivir fuera de lo común.

Difícil de describir con un par de adjetivos el desfile de seres humanos que comenzarás a encontrarte.

Cuando yo llego, pregunto con ansiedad: “¿¿¿Ha venido MI???” A lo que SOL me responde con una sonrisa graciosa: “Sí, está escondida resolviendo un problema de física”. Ante mi expresión de extrañeza a la par que “por otro lado tratándose de MI, no me sorprende”, me vuelve a repetir con retintín y una risa ligera: “Sí, de verdad, un problema de física”.

SOL es un locutor cuya preciosa voz de narrador recorre discretamente la terraza en forma de humo. SOL es un hombre guapo, responsable, padre dedicado, sensato y dulce, que en una barbacoa último modelo plancha con afán y generosidad un desfile de chorizos, secreto ibérico, calabacines, gambones y sardinas. Por suerte, una invitada de azules ojos esféricos muy atentamente le prepara canapés para que él también pueda comer mientras cocina.

Con gran sorpresa y alegría me encuentro a FA, que es mi hermano, y además de eso y sobre todo, un gran hombre. FA simplemente atiende con templanza a todas las necesidades que se les vayan presentando al anfitrión o a cualquiera de los invitados. Es capaz de improvisar un plano secuencia con una cámara profesional para que todos le enviemos un beso y un abrazo a LA que no ha venido porque su papá está muy enfermito, y en un abrir y cerrar de ojos, haberlo comprimido y exportado a whatsapp para mandárselo.

Hemos echado mucho de menos a LA…. LA es tan bonita. Su voz, su risa, sus entusiasmos su sensibilidad y su energía amorosa.

Entre unos grandes cactus y unas tejas, está RE sostenido, pura alegría, una mujer esplendorosa, contandonos que una vez tuvo 5 amantes simultáneamente y que paseaba aterrorizada por la calle de la mano con uno de ellos ante la posibilidad de encontrarse con cualquiera de los otros 4. Por respeto a su privacidad, no añadiré más descripción sobre su maravillosa persona. En esta ocasión la acompaña una amiga de nombre nahuatl y belleza azteca que confiere un brillo exótico al encuentro.

Y por fin aparece MI! Que alegría! Y le pregunto: “¿¿¿Pero cómo que estabas solucionando un problema de física???” “Era para una amiga que me ha pedido ayuda” me responde. MI no es física, pero tiene una inteligencia sobrenatural y fascinación por los tutoriales de YouTube, gracias a los cuales ha logrado resolver el problema.

Con toda mi humildad hablaré de MI y no sé si estaré a la altura a la hora de dar un par de pinceladas sobre su persona.

MI es una guionista que parece una hechicera celta recién llegada de Avalon, pero en realidad se ha escapado de Salamanca este fin de semana para colarse por la teja. Es una de las Special Guest Stars del Ático Kairós.

A MI le encantan, entre otras muchas cosas, foro Burbuja, la hiperbórea, juego de tronos, recoger la cocina, comprar en Tiger, sus sobrinos, el transgeneracional, la educación, el café soluble, el eneagrama…. y se sabe el eneatipo de todos los personajes de Star Wars!

MI tiene una mente más allá de la física cuántica. Últimamente se define a sí misma tierraplanista y le encanta Anatoli Fomenko y Black Hawk derribado. Hablamos sobre miles de temas metafísicos, políticos, cinematográficos, arquetípicos, biológicos. Cuando hablo con ella los ojos se me agrandan con fascinación infantil y se me quita cualquier estupidez que me pueda rondar. Me ayuda a liberar mi mente pues es posiblemente el ser más genuinamente libre que conozco.

En Ático Kairós soy invitada VIP. Y me avergüenza reconocer que ese trocito de cielo despierta a la princesa holgazana que hay en mí y que acaba por dar un golpe de estado sobre el resto de los personajes que me habitan, pues siempre consigo escaquearme de las tareas domésticas ante la disposición generosa de sus inquilinos que me dicen cosas como…: “Tú tranquila, quédate ahí escribiendo” o “Ni se te ocurra fregar los platos” o “Pero si a ti no te gusta recoger y a mí me encanta”. Yo insisto un poco y luego con gran regocijo me dejo querer y me expando en el sofá con algo de culpa que al arrullo de los vencejos se va desvaneciendo dulcemente.

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Después de un discreto y peculiar no cumpleaños, cuando ya todos se han marchado o dormido, DO y YO nos tumbamos sobre el césped artificial, recién instalado en la terraza, a mirar las estrellas escuchando una lista de Spotify mientras tratamos de ubicar la escapada a la exposición David Bowie Is de Barcelona en nuestros calendarios salteados de excursos.

Entonces experimento ese estado de gracia que caracteriza a los momentos de iluminación, en los que la mente se vacía y una dicha tranquila, sin pretensión ni arrogancia, sin drogas ni religiones, se nebuliza por toda la terraza y atomiza los poros de mi piel como Agua termal de Ávene.

Canción de hoy: “Beat A Drum”, R.E.M

 

The sun reflected in the back of my eye
I knocked my head against the sky

The dragonflies are busy buzzing me
Seahorses if we were in the sea

Halfway from coal, halfway to diamond.
My fall knocked a mean chip out of me.

I’m gathering as far as I can reach
We’re perched up on the precipice
And this is what I’ve seen

This is all I want it’s all I need
This is all I am it’s everything
This is all I want it’s all I need.

A Blue Jay hectors from the felled catalpa tree
Doctorate in science and a theologian’s
Dream

The dragonflies are trying to lecture me
Seahorses if we were in the sea

This is all I want it’s all I need
This is all I am it’s everything
This is all I want it’s all I need.

Beat a drum for me, like a butterfly wing
Tropical storm across the ocean

But don’t explain, I’m sure I’ll want to know.
But don’t forget, we’re just halfway from coal

This is all I want it’s all I need
This is all I am it’s everything
This is all I want it’s all I need.

El sol reflejado en la parte trasera de mi ojo
Golpeé mi cabeza contra el cielo
Las libélulas están ocupadas zumbándome
caballitos de mar si estuviéramos en el marA medio camino desde el carbón, a medio camino hacia el diamante
Mi caida golpeó una pobre astilla fuera de mi
Estoy encontrándome tan lejos como puedo alcanzar
Nos sentamos en un lo alto del precipicio
y esto es lo que he visto

Esto es todo lo que quiero , todo lo que necesito
Esto es todo lo que soy, lo es todo
Esto es todo lo que quiero , todo lo que necesito

Unas hectáreas de arrendajos azules del arbol talado Catalpa
Un doctorado en ciencia y el sueño de un teólogo
Las libélulas tratando de sermonearme
Caballitos de mar si estuviéramos en el mar

Pero esto es todo lo que quiero , todo lo que necesito
Esto es todo lo que soy, lo es todo
Esto es todo lo que quiero , todo lo que necesito

Golpea un tambor para mí
como el ala de una mariposa
como una tormenta tropical atravesando el océano

Pero no trates de explicarlo porque estoy seguro de que lo sabré
No olvides que que estamos justo a medio camino desde el carbón

Esto es todo lo que quiero , todo lo que necesito
Esto es todo lo que soy, lo es todo
Esto es todo lo que quiero , todo lo que necesito

Gran magia

Gran magia

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Magia, mi primer post sobre ti. Deseo que sean muchos, tantos al menos como mis cumpleaños celebrados y por celebrar. Que deseo que sean muchos. Como de manera mágica deseo vivir todos los años de mi vida, que deseo que sean muchos y espléndidos. Junto a ti.

(Audio post, duración: 4 minutos)

Gran magia, tú eres lo que me hace sentarme a escribir 22 minutos con temporizador corriendo antes de la medianoche.

22…  porque es un número mágico, más allá de que todos los números forman parte de ti,  gran magia.

Sin embargo, gran magia, parece que en este momento no estás. ¿Acaso esperas que me quede más tiempo esta noche?

Sabes, mi gran magia? Sé que te gusta la noche. Pero necesito dormir. Si me quedo, ya sé lo que pasa, y sé como me sentiré mañana, y toda la semana.

Así que he pensado, a ver qué te parece… ¿Y si le dejo a otra persona que hable y que escriba sobre ti?  Y no es cualquier persona, es alguien a quien tú conoces muy bien. Es la mejor para hablar sobre ti, porque sabe tanto tanto de ti. Y además, es una mujer 😉 Y además es escritora. Y además es maravillosa.

Sabes que yo te doy toda mi vida, que los 22 minutos de hoy forman parte de un entrenamiento, que mi querida profesora de piano llama “Pequeña práctica”. Pequeña práctica para una gran magia. Y supone crear un hábito saludable y “regar” el deseo.

Así que prefiero darle la palabra a la escritora Elisabeth Gilbert. Y compartir con mis querid@s lector@s esta charla magistral que dura 20 minutos, es divertida, tiene gran calidad de vídeo y audio y está magníficamente subtitulada.

La primera vez que la vi, lloré.

Lloré porque me tocó en lo más profundo de mi vocación.

Fue una noche, hace dos o tres años, o quizás más… no me acuerdo, pero sí recuerdo que estaba en la cama con mi MacBook Air, fiel compañero. No es que me acueste con él cada noche, sólo ocasionalmente. Pero el recuerdo de esa noche trae esta imagen.

Mi mejor amigo me había enviado un email sugiriéndome esta charla. Mi amigo me suele enviar links a temas fascinantes, hermosas canciones, vídeos artísticos, cosas chulas que considera que me pueden interesar.  Gracias a él, todavía tengo alguna relación con el mundo de la cultura, de las artes y de la política. Y gracias a él son tantas cosas…

Mi amigo me contaba que una amiga suya (Salud de mis amores, gracias por leerme en tus insomnios) le había, a su vez, hecho llegar esta charla.

Suena el temporizador. Han pasado 22 minutos. 22 minutos sin inspiración. 22 minutos sin gran magia. Suerte que me esperas, en otro formato, en mi mesita de noche.

Gran Magia, Big Magic, es el título del último libro publicado de la escritora Elisabeth Gilbert. En castellano lo han traducido como Libera tu magia. Y en la librería de la FNAC lo han puesto en la sección de autoayuda. Me fastidia la traducción del título y me fastidia lo de la sección de autoayuda, lo confieso. Pero es verdad que puede ayudar a las personas, y que con este título se venderá mejor. Y al final, eso es lo que importa, que sea leído. Gran libro, gran magia.

El vídeo que os comparto a continuación es la esencia de este libro.

Regálate 20 minutos para verla. Y, si puedes, regálate también el libro. Habla sobre la creatividad, sobre la inspiración. Si te gusta escribir, pintar, cocinar, cantar, enseñar, vivir… si te gusta crear en cualquiera de sus formas, es una divertida, amigable y sabia mentora.

Et voilà…. Mesdames et Messieurs…

…. y la canción de hoy:

 

Perfecta y aun así no te das cuenta

Perfecta y aun así no te das cuenta

Bujanghasana

Canción: “Perfecta”, letra y música de Luis Ramiro

Vídeo: Mila Zahori

Dedicado a las mujeres, para recordarles que se amen a sí mismas

Dedicado a la perfección inherente y real de lo que somos

Dedicado a los hombres que reconocen a las mujeres

Desde la dicha de ser una misma

Ver vídeo:

 

 

Esas marquitas que hay en tus piernas,
Que te acomplejan si vas sin medias,
Son las estrellas de mi universo,
Las que me guían cuando me pierdo,
Las que me alumbran cuando navego.

Que gracias me haces cuando me cuentas,
“Amor, mis tetas son tan pequeñas”,
y yo pregunto si es grande el viento,
y qué tamaño tiene el invierno,
qué coño importa si son perfectos…

Como la vida si voy contigo,
Como la muerte si es a tu lado,
Como tu boca tapando el frío,
Perfecta como una madre besando a un hijo.

Eres perfecta y aún así no te das cuenta,
Perfecta, perfecta, perfecta.
Eres perfecta como el sol, como la tierra
Perfecta, perfecta, perfecta.

Esos dos brazos no te los tapes,
No seas tan tonta si tú ya sabes
Que son las alas de mi esperanza,
Mis dos caminos para ir a casa,
El contrapeso de mi balanza.

Con tu sonrisa yo enciendo el mundo,
miro tu culo y veo el futuro,
En esos ojos yo me hago el muerto,
En esos labios subo hasta el cielo,
Tengo muy claro que son perfectos…

Como la vida si voy contigo,
Como la muerte si es a tu lado,
Como tu boca tapando el frío,
Perfecta, como una madre besando a un hijo.

(Luis Ramiro, poeta y cantautor)

45 cerebros y Un corazón

45 cerebros y Un corazón
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45 cerebros y un corazón

Entra… puedes escuchar este post en el siguiente audio, o leerlo y recorrer sus enlaces, puertas a más historias. Duración: 13 minutos.

Rondando el corazón, lo encontré. He atisbado el corazón original, el que lo contiene todo… Me ha susurrado de forma inesperada “Tú que vienes a rondarme, amárrate a mí” y me ha abierto la puerta a su geografía. Mi alma exploradora me pide comenzar un trazado de su mapa, esa cartografía del corazón que me ha llamado siempre.

El corazón tiene infinitas puertas, y se puede acceder a él por cualquiera de ellas: por la puerta principal o por la de servicio, por la más recóndita o por la del letrero luminoso, por una caprichosa o por otra procedente, por la más convencional o por la más atrevida, por una dolorosa o por una placentera, y muchas veces por la más imprevisible…

Cuando escuchas la palabra corazón ¿qué piensas que es?

Indagando la etimología de la palabra corazón, la mejor me la he encontrado en un fabuloso artículo de la Revista Española de Cardiología  del que extraigo lo que buscaba, y que me regresa al sánscrito:

La palabra que designa al corazón en sánscrito es hrid1. Según el médico y poeta chileno Hernán Baeza, esta palabra significa «saltador» y hace referencia a los saltos que da el corazón en el pecho en respuesta a los esfuerzos y a las emociones. En la tradición hindú se representa gráficamente el centro de energía (chakra) del corazón como un ciervo en actitud de saltar.

Al parecer, una variante de la palabra hrid, que los griegos pronunciarían krid, más tarde kirdía, dio lugar al término griego καρδια (cardia) y al latino cor1. Cuando el latín vulgar evolucionó hacia las diferentes lenguas romances, casi todas ellas denominaron al corazón con esta última palabra o con sus derivados. Así, los valencianos, catalanes y baleares dicen cor, los franceses, coeur, y los italianos, cuore. Éste es el origen también del gallego corazón y del portugués coração.  En esperanto, corazón se dice koro. De cor viene también la palabra inglesa core, que significa la parte central, esencial, de cualquier cosa.

Podría pensarse que las palabras con las que se designa al corazón en las lenguas germánicas tienen un origen muy distinto. Sin embargo, no es así. La similitud con el sánscrito hrid es evidente en el antiguo godo hairtó1, el alemán Herz, el neerlandés hart, el inglés heart y las lenguas escandinavas (hjerte en danés y en noruego, hjärta en sueco y hjarta en islandés).

Maravilloso.

Dicen que el pensamiento y el sentimiento crean la realidad. Seguir el hilo desde el pensamiento hasta la realidad es un viaje sutil que te transporta a otra dimensión, sin dejar de estar en esta. Más bien te lleva a lograr habitar esta, plenamente.

En mis clases tantas veces repito que el momento presente es La Puerta, que me acabé colando por ella, como Alicia se cae en el agujero del árbol.

En mi caso esta experiencia carece de fuegos artificiales, formas caleidoscópicas, mandalas de colores girando en la mente o delirios espirituales. Es un brillo delicado. Lo que en inglés llaman Spark. Es más parecido a la brisa de verano al atardecer, junto al mar, cuando un suave sentimiento cálido, profundo y reconfortante te llena inesperadamente de una dicha tranquila y verdadera. Es incluso más sutil, es transparente. Y su transparencia te lleva por caminos sorprendentes.

Esta semana en las clases proponía que nos quedáramos en el sentir, no en el pensar; que diéramos al sentir una oportunidad, puesto que ya estamos todo el día pensándolo todo. Y puesto que, como me dijo un sabio amigo, el sentir es anterior al pensar.

Cada vez más a menudo me detengo a sentir cada cosa y a sostener la emoción, y a sentir y a observar y a vivir la experiencia del momento presente tal y como se despliega a cada instante. Aunque requiere cierto coraje (coraje viene de corazón) sostener una tristeza, una soledad, una ira, un sentimiento de abandono, un miedo o una culpa,  después de que te pasan a través estas emociones, llegas a una preciosa sensación de parar el tiempo.

Un día de esta semana, me encontraba con mi socio dando una clase particular de yoga a una persona con lesiones en la columna vertebral que le producen tanto dolor, que le han implantado un estimulador medular. En medio de la clase tuve una experiencia que me ha ocurrido muchas veces, pero esta vez la sentí diferente en el corazón.

Más allá de la empatía que siento por todos los seres humanos, emergió un profundo sentimiento de amor, un amor absoluto y matizado, amor por el momento en sí, por lo que sucedía y por todo lo que incluía, amor al llegarme el recuerdo de ciertas personas. Y en medio de ese sentimiento de amor sentí mi corazón hueco, vacío. No vacío con la connotación negativa que solemos dar a esta palabra. Era hueco, infinito, real y concreto al mismo tiempo. Y yo me sentía totalmente presente.

A la noche siguiente, el corazón me tenía reservada una preciosa revelación.

Vivo en el corazón de la península, que es grande y tiene muchas puertas. Lavapiés es una de ellas. En el Teatro del Arte tenía lugar un concierto del programa Voces femeninas que organiza Son Estrella Galicia.

Era una fría noche de primavera, y para entrar en el teatro había que atravesar un patio interior por donde circulaba un viento helado. El viento siempre anuncia: puedes abrir las puertas del corazón o cerrarlas de un portazo.

En el interior de la sala, a oscuras, María Arnal y Marcel Bagés nos presentaban su álbum 45 cerebros y 1 corazón (en este link puedes escucharlo).

Sus latidos me llevaron al corazón de mi linaje paterno, Burgos, donde en agosto del año pasado se descubrió una fosa común de asesinados por las fuerzas franquistas en 1936. Lo más impactante es que en dicha fosa se conservaron, intactos, 45 cerebros y un corazón.

A María Arnal i Marcel Bagés esta noticia les impresionó tanto que decidieron titular así su disco de debut, y explorar tan excepcionales caminos.

Sobre el Camino de Santiago, en la Pedraja, se preservaron los cerebros y el corazón. La explicación científica de su conservación es que la fosa fue cavada en un terreno arcilloso, impermeable y extremadamente ácido. Y aquel verano de 1936 fue frío y lluvioso. “La zanja era una piscina. Los cadáveres tenían un tiro en la nuca, así que el agua entró en los cráneos. Y el agua no permite el crecimiento de los microbios que provocan la putrefacción. Los cerebros, con grasa, se saponificaron, se transformaron en jabón”

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El descubrimiento me impacta y me duele hasta lo concreto. Sólo escuchar “45 cerebros y 1 corazón”, tanto la historia, como la música, como la voz, es un viaje al pasado, al presente, al futuro, un disparo en el reino eterno del corazón.

Una de las palabras que uso a menudo para definir el corazón es intacto.

Cuando hablamos de corazón en la filosofía del yoga, hablamos del corazón espiritual, de hrdaya. Ese corazón abarca, contiene y ES todo lo que existe: la lealtad y la traición, la muerte y la vida, el encuentro y el desencuentro, la mentira y la verdad, el deseo y el desamparo, la oscuridad y la luz…

Cuando sientes el corazón hueco, puedes sostener todo lo que ocurre, respirando en calma, y permanecer intacto.

Los Upanishads son libros sagrados de la filosofía del Yoga escritos a partir del s. VI a. C. El Chandogya Upanishad (III,14,3) contiene un bellísimo texto que dice:

“Es el espíritu que habita en mi­ corazón, más pequeño que un grano de arroz o que un grano de cebada, (..) Es el espíritu que habita en mi corazón, más grande que la tierra, más grande que el firmamento, más grande que los mismos cielos, más grande que todos estos mundos. 

Él contiene todas las obras y deseos, todos los perfumes y todos los sabores. Él envuelve el universo entero y ama todo en silencio. Es el espíritu que habita en mi corazón”.

La Voz y el Canto de María Arnal y la Guitarra y el Sonido de Marcel Bagés (para los cuales prefiero no usar adjetivos, y que los escuches transparentes como son) hacen que el corazón despierte.  Una extraordinaria revelación que quiero compartir contigo.

Los vídeos no alcanzan el impacto de su directo, pero te acercan a conocerles. Te invito a verles y escucharles. Tres excepcionales canciones, poemas, con su traducción a continuación…

En la periferia brillante
de una galaxia mediana,
en medio de un mar oscuro
donde flota nuestro mundo

tú, que vienes a rondarme
como los nueve planetas,
parece que cuando bailas
llueven miles de cometas

Tú que vienes a rondarme
amárrate a mí
Tú que vienes a rondarme
arrímate aquí

magia negra entre tus manos
mil caballos desbocados
corren con el morro en llamas
el fuego canta y tú bailas

lamen lunas desorbitadas
las mareas mareadas
así me sigues al trote
y de cabeza al galope:

magia negra entre mis formas
suben hormigas, se enraman
romeros de sierras altas
fresco el aire que me canta

se han abierto las ventanas
beben cientos de gargantas
mientras alzas con la mano
el vino que todo sana

Tú que vienes a rondarme
amárrate a mí
Tú que vienes a rondarme
arrímate aquí

En los aposentos del universo
estás tú que me esperas,
mi piel se llena de chispas
que saben a flores y a lenguas

magia negra entre tus manos
altos jazmines se enzarzan
amarran nuestras caderas
vuelan hacia las esferas

fuentes de estrellas antiguas
santiguan nuestros jaleos
arden en llamas azules
todas las voces del universo
con nosotros

río de ti rayo de mí
no siento ninguna pena
rayo de ti río de mí
esta es nuestra verbena

Tú que vienes a rondarme
amárrate a mí
Tú que vienes a rondarme
arrímate aquí

en la periferia brillante
de una galaxia mediana
en medio de un mar oscuro
donde nada nuestro
diminuto mundo nuestro
diminuto
mundo

Lletra – Maria Arnal
Música – Maria Arnal i Marcel Bagés
Electrònica – Grey Filastine
Producció – David Soler
Realització: Marc Sempere i Albert Lloreta 
Direcció d’art: Erkuden Fernández

Poema de Vicent Andrés Estellés y melodía de Héctor Arnau Salvador.
No he desitjat mai cap cos com el teu.
Mai no he sentit un desig com aquest.
Mai no el podré satisfer -és ben cert.
Però no en puc desistir, oblidar-te.
És el desig de la teua nuesa.
És el desig del teu cos vora el meu.
Un fosc desig, vagament, de fer dany.
O bé el desig simplement impossible.
Torne al començ, ple de pena i de fúria:
no he desitjat mai cap cos com el teu.
L’odi, també; perquè és odi, també.
No vull seguir. A mamar, tots els versos!

No he deseado nunca ningún cuerpo como el tuyo.
Nunca he sentido un deseo como este.
Nunca podré satisfacer -es cierto.
Pero no puedo desistir, olvidarte.
Es el deseo de tu desnudez.
Es el deseo de tu cuerpo junto al mío.
Un oscuro deseo, vagamente, de hacer daño.
O bien el deseo simplemente imposible.
Vuelta al comienzo, lleno de pena y de furia:
no he deseado nunca ningún cuerpo como el tuyo.
El odio, también; porque es odio, también.
No quiero seguir. A mamar, todos los versos!

Voz: Maria Arnal Dimas
Guitarra: Marcel Bagés

A la vida
Quin plor més gran que duc
a dins del meu poc cos.
Quin raig de foc que sent
A dintre d’ell.Que fort que bufa el vent
aquesta nit suau.
Quines coses més estranyes
Que passen prop de mi.¿Què passa ací on sóc,
que tinc regust de res?
Vaig i anem passant,
anem i vaig passant.
Vaig i anem compartint
sense cap novetat,
poc a poc els minuts.

Poc a poquet l’hivern.
Tots passant un camí
Havent-te’n tants i tants,
i tantes coses més
que neixen cada instant.
Ah!, la vida…

Encara espere tant de tu,
Que esperant mor amb tu.

Mil trencaments de viure,
mils i mils d’enemics.
Tot contra tota vida.
Cops amagats.

Muntanyes de paranys.
Enganys i més enganys.
Paraules sense lletra.
Imatges sense vida.
I un arma prop la mà,
Pel que passe demà.

Espere tant i tant de tu,
que no mato el meu cos.
Segueixo amb tots.

Un pensament però,
per aquells que estaran
junts a tots i tots junts…
Per aquells que ara estan
tant lluny però tant a prop,
tant a dins de nosaltres.

Aquells que fan possible
l’esperança de viure,
morint a cada instant.

Un dia qualsevol
serà la vida i tots!
serà la vida i tots!

Per tant i tantes coses més,
seguim. Us esperem!

Cante a la vida plena,
des de la vida buida.
Tanque els ulls, baixe el cap.

La sang em puja al cap.
I el cor em diu que sí.
El cervell diu que sí.
I tot en mi és un sí.
Que mai no acabarà.
Canto la vida sí.

A la vida

(Ovidi Montllor)

Qué llanto mayor que llevo
dentro de mi poco cuerpo.
Qué rayo de fuego que siente
Dentro de él.
Que fuerte que sopla el viento
esta noche suave.Qué cosas más extrañas
Que pasan cerca de mí.

¿Qué pasa aquí donde estoy,
que tengo sabor de nada?
Voy y vamos pasando,
vamos y voy pasando.
Voy y vamos compartiendo
sin ninguna novedad,
poco a poco los minutos.

Poco a poco el invierno.
Todos pasando un camino
Habiéndose tantos y tantos,
y tantas cosas más
que nacen cada instante.
Ah !, la vida …

Aunque espero tanto de ti,
Que esperando muero contigo.

Mil roturas de vivir,
miles y miles de enemigos.
Todo contra toda vida.
Golpes escondidos.
Montañas de trampas.
Engaños y más engaños.

Palabras sin letra.
Imágenes sin vida.
Y un arma cerca la mano,
Por que pase mañana.

Espero tanto y tanto de ti,
que no mato mi cuerpo.
Sigo con todos.

Un pensamiento pero,
por aquellos que estarán
juntos todos y todos juntos …
Para aquellos que ahora están
tan lejos pero tan cerca,
tanto dentro de nosotros.

Aquellos que hacen posible
la esperanza de vivir,
muriendo a cada instante.

Un día cualquiera
será la vida y todos!
será la vida y todos!

Por lo tanto y tantas cosas más,
seguimos. Os esperamos!

Canto a la vida plena,
desde la vida vacía.
Cierro los ojos, bajo la cabeza.
La sangre me sube a la cabeza.

Y el corazón me dice que sí.
El cerebro dice que sí.
Y todo en mí es un sí.
Que nunca acabará.
Canto la vida sí.

El infinito en la palma de tu mano y la eternidad en una hora

manito

agua dulce fotografía

Puedes leer este post o escucharlo en este audio:

Quiero escribir de tantas cosas hoy, y son las 23 horas, y se me cierran los ojos de sueño, pero necesito escribir, tantos días sin poder escribir… Y quiero escribir lo mágico y lo banal de un día cualquiera como hoy: un día que empieza, un día que transcurre, un día que termina, un día más en el paraíso.

Y quiero escribirlo desde el recuerdo de un primer abrir de ojos, de una primera respiración, del primer instante de la vida, que es, en realidad, cada instante.

El instante en que nació mi hijo se paró el tiempo. Todo se volvió transparente con un halo blanco. Mi sonrisa, mi felicidad, mi inocencia pura, mi absoluta plenitud. La eternidad del instante perfecto que se desplegaba a un ritmo perfecto duró varias horas. Dicen que esa experiencia se llama éxtasis.

Siempre digo que el nacimiento de mi hijo fue una experiencia de iluminación para mí. Y así fue, realmente. Un estado de gracia. Tuve la suerte de vivirlo así.

Y aunque luego todo volvió a adquirir esa pátina de realidad acostumbrada, la experiencia dejó su impronta para siempre.

Cuando vi esta fotografía, me envolvió el recuerdo de la primera noche dándole mi dedo a la manita diminuta de mi bebé.  Y la ternura más allá de las palabras.

Esa primera noche en el hospital no dormí. Tuve mis ojos fascinados y mi mano agarrando su manita toda la noche sin descanso. Él en su cunita transparente donde te recomiendan que duerma y que yo puse junto a mi cama todo lo cerca que fue posible.

Esta sociedad ha anestesiado nuestra maternidad. Nos convertimos en niñas pequeñas durante el embarazo y el parto sometiéndonos a lo que nos “disimuladamente” obligan.

No me atreví a dormir con él junto a mi pecho en mi cama, por ese absurdo miedo a aplastarle. Y porque no sólo no te animan a ello, si no que te lo desaconsejan. Por no decir que normalmente se llevan al bebé al nido, una habitación donde llevan a todos los bebés para que la madre descanse.

En algunos casos la madre necesita descansar después de 36 horas de un parto extremadamente difícil y de perder mucha sangre, como es el caso de una amiga mía. Algunas madres necesitan descansar. Pero no creo que la costumbre de separar al bebé de su madre nada más nacer sea la mejor opción.

Si pudiera volver a vivirlo, lo haría diferente. Habría dormido con mi bebé junto a mi pecho, en lugar de darle “sólo” mi mano, aunque en realidad le estaba dando toda mi alma.

Cuando das tu mano a la manita diminuta de tu hijo recién nacido estás dando la mano incondicionalmente a la vida entera. Y entregándote a un abismo de amor, de dolor, de felicidad, de miedo, de ignorancia y de maestría. De una ternura dolorosa por lo extrema.

Mi hijo ahora tiene 9 años y está durmiendo junto a mí, en mi misma cama, mientras yo escribo este post. También están a los pies de la cama nuestras dos gatas: Happy y Samadhi. Y el macbookair. Podríamos decir que los 100 metros cuadrados de piso nos sobran y nos apañaríamos con una estancia.  Amor infinito en cuatro metros cuadrados.

A mi hijo le gusta dormir conmigo porque le da miedo la noche, como nos dio miedo a todos cuando éramos pequeños. Entiendo que los humanos y muchos mamíferos nos sentimos instintivamente vulnerables durante el sueño y tendemos a dormir juntos para protegernos. Y creo que casi todos los niños se levantan para ir a la cama de sus padres. Y si ellos pudieran elegir, pongo la mano en el fuego a que dormirían con ellos. De hecho, en muchas culturas duermen todos juntos.

Me parece genial que cada madre, padre y familia hagan lo que les plazca al respecto. No creo en un método ni en una verdad, creo en lo que el corazón te pide y en lo que se va desplegando naturalmente en armonía cada día, y según las circunstancias, las necesidades y el sentir de cada uno.

A mí me gusta dormir con mi hijo porque es mi amor. Y uno normalmente quiere estar junto a aquello que ama. Me parece natural y hermoso. Y me siento afortunada de poder hacerlo.

Aunque esto es algo muy criticado en nuestra sociedad, yo lo tengo tan claro, y lo disfruto tanto, que me importan un huevo todas esas cosas que mucha gente asegura con tanta rotundidad sobre la educación de los hijos.

La crianza, la infancia de un hijo, es un tiempo tan corto en toda una vida que yo prefiero vivirlo tan plenamente como me sea posible.

Y un día de estos mi hijo sentirá que ya es el momento de dormir en su cama y tranquilamente se irá. Igual que un día tranquilamente se irá de casa. Igual que un día ya no podré agarrarle la manita y comérmelo a besos y a cosquillas.

Mi hijo hoy ha sido lo mejor del día.

Hoy ha sido lunes de Pascua, día no lectivo. Ser autónoma tiene sus cosas terribles y sus cosas magníficas: a veces puedes decidir quedarte con tu hijo y trabajar en casa, porque está malito o porque no tiene cole, y esto puede ser a la vez terrible, y magnífico.

Hoy ha sido esplendoroso y delirante.

Me he levantado muy pronto para poder trabajar antes de que mi niño se despertara. Porque ya sé que trabajar con tu hijo en casa suele ser casi siempre desquiciante.

Cuando llevaba media hora trabajando en pijama delante del ordenador y sin haber desayunado para que me diera tiempo (todos los chistes sobre los autónomos son verdad), escucho una vocecita: “mami….”

Así que como es muy pronto y tiene que dormir más, al menos sus diez horas mínimas de sueño, voy y le abrazo para que vuelva a dormirse. Se duerme pero tarda, y cada vez que intento irme se despierta y tengo que quedarme.

La ansiedad por todo el trabajo que tengo por hacer y mil tareas por resolver se empieza a manifestar en mi interior, simultáneamente al placer de disfrutar de la respiración y el olor de mi hijo tranquilamente en la cama. Así que decido aprovechar el tiempo disfrutándolo, y meditándolo. Aprovecho para sentir, para recordar mis sueños, para tomar conciencia de mis miedos, para observar mi mente, para elevarla cuando cae e iluminarla cuando se oscurece…

En un momento ya puedo irme y volver al ordenador y a la agenda, hasta que mi hijo se despierta definitivamente y hay que preparar desayuno, y recoger la casa y organizar el día, que avanza conciliando.

Pero la conciliación… esa palabra….

Hoy mi hijo es un regalo del cielo: ha hecho los deberes sin quejarse, no me reclama, no se me sube a la chepa mientras atiendo llamadas de trabajo, puedo responder emails, pelearme con la contabilidad, poner tickets de soporte al servidor de la web de la empresa que no funciona y me rechaza la contraseña. Mi hijo mientras hace todo lo que le pido, cambia de actividades, juega, ve algún vídeo, se viste, se lava los dientes, me dice gracias y por favor y está especialmente cariñoso y me abraza y me cuenta cosas de vez en cuando.

Yo sobre la marcha tengo que ir decidiendo qué cosas de la lista de tareas tendrán que caerse o dejarse para otro momento. La compra es una de ellas. Cambiar la arena de los gatos, otra. Recoger la cocina y hacer la cama tendrán que postergarse.

DETESTO LAS TAREAS DOMÉSTICAS CON TODA MI ALMA

Y me empiezo a sentir terriblemente incómoda de no abarcar el trabajo, de colapsarme a la hora de vestirme, de las tareas domésticas que nunca se acaban… y de ver que no voy a poder, ni de lejos, escribir un post en mi querido blog. Llevo casi una semana sin poder escribir. Sé que me conviene dejar el trabajo un rato y salir a dar un paseo con mi hijo. Sé que siempre nos despeja y nos cambia el ánimo. Hace un día precioso. Quizás demasiado calor para pasear.

Entonces decido darle una clase de yoga de 20 minutos a mi hijo (hemos empezado hace poco). Lo hace muy bien, teniendo en cuenta lo difícil que es.

Consigo improvisar una comida sana que mi niño se come con gusto (ensalada caprese con tomatitos Cherry, y huevos) y después nos vamos a dar un paseo por un campo-bosque que tenemos cerca. Y ahí todo cambia. Estamos solos entre los árboles.

El paisaje es hermoso, entre pinos, encinas, jaras, zarzamoras y senderos que se bifurcan. Comenzamos a ver conejos (hay un montón de crías), las primeras golondrinas, y escuchamos el canto de los pájaros en una increíble sinfonía primaveral.

Escucha el jardín de mirlos (20 segundos):

De pronto, escuchamos cencerros. Un pastor ha sacado a su rebaño. Hay ovejas, algunas cabras, varios corderitos y dos perros. El pastor es un señor mayor de pelo blanco y barba, curtido por el sol, que saluda a mi hijo y le pregunta si quiere acariciar al perro. Le pregunto si siempre pasean por ahí porque nunca antes le he visto. Me dice sonriendo: “siempre hay una primera vez”. Se llama Antonio. Y el perro Triqui.

Es maravilloso escuchar los cencerros del rebaño resonando. Ellos siguen su camino. Mi hijo me pide que volvamos porque hemos quedado en ir a casa de un amiguito. Llegamos a la hora prevista.

Yo mientras me dispongo a hacer la compra y pienso que si resuelvo lo urgente del trabajo rápidamente, quizás me da tiempo a escribir. Al pasar por el mercado no hay sitio para aparcar así que dejo la compra para el día siguiente. Y llego a mi casa y abro el ordenador.

A partir de ahí, mis dos horas sin mi hijo, dos horas de delirio tecnológico. Cada tarea depende de la tecnología y se subdivide en un montón de pequeñas tareas que se van convirtiendo en irrealizables. Una carrera de obstáculos, de pesadillas de contraseñas que no funcionan y que no pueden reestablecerse:

su contraseña no es suficientemente segura

su contraseña no debe de tener más de 12 caracteres

su contraseña debe de incluir minúsculas, mayúsculas y signos

ha excedido su tiempo

descárguese este formulario, imprímalo, escanéelo, fírmelo y envíelo por fax

y una locura de configuración de cuentas de email que no consiguen descargarse, de páginas web del banco que caducan cada dos minutos y te obligan a repetir el trabajo mil veces, desesperación por no poder acceder a la información al haber cambiado de ordenador, el Microsoft office que te dice que no tienes licencia después de haberla pagado…

en fin, un largo etcétera de Orcos que te hacen empezar a pensar que …

….quizás soy gafe tecnológica

… que no, que es que tengo que asumir que esto es el día a día de un autónomo que no tiene departamento de informática, ni de mantenimiento, ni de contabilidad en su empresa porque es ella/él para todo…..

…que debe de ser una conspiración global para volver loco al pobre ser humano de a pie

…que si no sería mejor opositar (lo digo pero no lo creo)

… que qué vida apacible tienen los funcionarios y la gente que trabaja en empresa con vacaciones pagadas y pagas extras y departamentos a su servicio

… que así es la vida

… que qué suerte que no hay guerra y tenemos que comer

… aunque no sé si este verano tendré sueldo y si llegaré a final de mes

… que cómo voy a hacer en verano para conciliar trabajo y vacaciones de mi hijo

… que cómo me gustaría irme de vacaciones y no hacer nada pero no sé si voy a tener dinero para vacaciones

… que esta vida es delirante

… que si no sería mejor vivir en una aldea sin wifi y comiendo de mi propio huerto y sin correr todo el puto día

… que no pasaría nada si no escribiera un blog y no tuviera una empresa, siempre hay un repertorio inmenso de canciones para cantar durante toda una vida

Y sí, siento ansiedad, y algo de desesperación. Y en algún momento llego a escribir un par de emails de cliente borde que amenaza con cambiarse de proveedor y llegando incluso a escribir en MAYÚSCULAS Y CON EXCLAMACIONES.

Y sí, soy profesora de yoga y siento ansiedad y me desespero… Por suerte tengo un truco. Me digo: tengo ansiedad. Entonces la reconozco, la miro, la llamo por su nombre y la dejo estar…

Y pienso que la solución debe de ser cuántica: hacer como que se para el tiempo en medio de la vorágine de obstáculos y minutos y confiar, y tener paciencia, y recordar esa experiencia sin tiempo en el instante de la iluminación.

Y pienso que si me esmero podré parar el tiempo, como Neo para las balas.

Neo, matrix

Hora de recoger a mi hijo! Voy un poco tarde, pliego el ordenador, salgo pitando, cojo el coche, improviso una cena sana que mi hijo se devora (quinoa que hice ayer en la Thermomix rehogada con cebolla y shitake y aguacate aliñado) Y me pide dos tostadas con mantequilla y miel de postre. Habla con su padre por teléfono, mañana se queda a dormir con él para ver la Champions juntos 🙂

Recojo la cocina, mi hijo se pone el pijama, se lava los dientes, ya es tarde, hoy no hay ducha.

Y me pide que le lea un cuento de “Cuentos budistas para ir a dormir”, un libro que le regaló mi mejor amigo. Se acurruca en mi hombro y le leo: el árbol de los frutos misteriosos.

 

 

Se dispone a dormirse como un bendito pero me ve abrir el macbook y me empieza a preguntar cosas. Finalmente se duerme.

No es mi mejor día para escribir, tengo mucho sueño, pero quería guardar el recuerdo de un día raro y honorable que me enseña a surfear, a confiar, a ver lo bello detrás de cada obstáculo.

Y sobre todo, la alegría de tener la manita de mi hijo, todavía cerquita, de tener a mi hijo durmiendo a mi lado, de comprobar como en cada rincón se despliega un infinito, de confiar en que a pesar del tsunami de la vida, el amor y la vida son hasta el infinito y más allá.

Como decía William Blake, abarcar el infinito en la palma de nuestra mano:

Para ver el mundo en un grano de arena,
Y el Cielo en una flor silvestre,
Abarca el infinito en la palma de tu mano
Y la eternidad en una hora.

To see the world in a grain of sand,
And Heaven in a wild flower,
Hold infinity in the palm of your hand
And eternity in an hour.

Cómo parar el tiempo 😉 Maravillosa secuencia:

En compañía de hombres

En compañía de hombres

loboyluna

Puedes optar por escuchar los artículos en lugar de leerlos. Aquí tienes el de hoy en el siguiente audio. Y como siempre, al final, te espera un vídeo sorpresa!

Mientras escribo esto se eleva la luna llena preciosa sobre los tejados. Tengo la suerte de ver salir el sol desde la mesa donde escribo, y también de ver salir la luna cuando está llena.

Son las 22.22 (de verdad) en este preciso instante en el que escribo y tengo hasta las 0.00 para publicar este post (siempre me pongo estás metas extravagantes). Porque hoy es martes, el día en el que quiero escribir sobre los hombres.

Mis únicos momentos para escribir son las 6 de la mañana o a partir de las 22 horas. Y las musas me regalan la ascensión de los astros.

Cuando pensé en el post de hoy me vino el título “En compañía de hombres” y con él el recuerdo de dos películas “En compañía de hombres” (propiamente dicha) y “En compañía de lobos” (aquí cada cual que asocie como le guste, mi inconsciente ya decidió su propia asociación).

Aunque mi post dedicado a los hombres no tenía a priori que ver con lo que cuentan estas películas, sí son un punto de partida para una reflexión.

Quiero escribir sobre la deliciosa compañía de los exquisitos hombres que tengo la suerte de tener en mi vida, cerca de mí, después de haber pasado un precioso fin de semana compartiendo con algunos de ellos. 

Mi post, mi entrada, mi artículo de hoy (como deseemos llamarlo) ya está escrito en mi corazón, desde hace algunos días. Sin embargo, como artículo que es, necesita ser articulado, y yo, por mi parte, como ser humano responsable que soy, pretendo articularlo como se merece.

Y eso supone subirme a una montaña rusa.

Porque escribir lo que hay en la retaguardia me permite vaciarme y liberarme. Pero hablar, escribir, compartir, conlleva una responsabilidad.

Al menos yo así lo vivo. Escribo para compartir lo mejor de mí, y para aportar algo bueno, por eso me llena de felicidad cuando suena una campanilla en mi móvil que me anuncia que una persona nueva está siguiéndome, o que a alguien le ha gustado mi artículo o cuando recibo algún comentario, en el blog o por WhatsApp o en vivo de alguna amiga o amigo al respecto. Me llena de ilusión por el reconocimiento y el cariño, y porque nos acerca.

Entonces, cuando decido que voy a escribir sobre los hombres, sobre lo precioso que tienen en su interior como hombres, de pronto empiezan a suceder cosas.

Mientras pensaba este post, mientras me invadía la dulzura que sentía al recordar el tiempo que paso con mis amigos hombres, descubro por azar la noticia del asesinato en Argentina de Micaela García, activista del movimiento Ni Una Menos, supuestamente a manos de un violador en libertad condicional.

Y los hombres pensarán, ¿qué tiene que ver esto con los hombres?

Sigue nadando…..

Cuando ocurren estos hechos deleznables, tristemente, todas las mujeres se convierten en víctimas y los hombres en asesinos o abusadores potenciales. Lo cual ni es verdad, ni es justo.

Lo cierto es que en mí surgía un desconcierto al sentir lo que quiero escribir sobre hombres maravillosos y al mismo tiempo el deber de denunciar y señalar algo que no debería nunca jamás volver a suceder, cuando leo que en Argentina se registra un feminicidio cada 30 horas y que en 2016 hubo 290 asesinatos de mujeres en todo el país.

Soy feminista y pretendo recorrer caminos del feminismo que lleguen a mujeres y a hombres y abran otras puertas, otros horizontes. Por supuesto, honrando a mis antecesoras y a todas las feministas de la historia que sentaron y sientan las bases para que mi vida como mujer pueda ser la que es, a día de hoy, aunque quede camino, mucho camino, por recorrer hasta que la igualdad sea la base de nuestras relaciones, de nuestra intimidad, de nuestras leyes y de nuestro comportamiento. Y para que las mujeres no sean asesinadas por ser mujeres.

Reconciliación es la palabra que todo el tiempo susurra mi alma.

Y de pronto aparece el recuerdo de mi mejor amigo. Y el cuerpo se recupera. Cuando sé que le voy a ver, mi cuerpo dice “casa”, mi alma dice “casa”, me lleno de una sensación de hogar y de felicidad al saber que vamos a tomar un vino, con un poco de queso, y un paseo por Lavapiés, y quizás un cine y que voy a disfrutar tanto de su sentido del humor, y de nuestra complicidad, y de su inteligencia sorprendente, y sus detalles, su exquisitez, sus forma de indignarse y su alma apasionada. Y de tanto y de todo lo que nos une y todo lo que él es y soy yo y somos juntos y que merecería un librito.

Cuando pienso en los hombres, sin embargo, siempre aparece lo que me separa de ellos. Es decir, siempre les califico como hombres y establezco una diferencia clara por todo lo que implica, para mí, lo que es un hombre.

Los temas de género no son vividos de la misma manera por todo el mundo, obviamente. Cada persona tiene su propia experiencia al respecto. La mía estuvo muy marcada desde siempre, y ya de pequeña me alineé en el bando de las mujeres.

¿Porqué?

Sigue nadando

Hace poco más de una semana, durante un delicioso picnic junto a un río con nuestros churumbeles, una muy buena amiga que es terapeuta de Biodecodificación, Neuroemoción, Psicogenealogía y herencia Transgeneracional, nos hacía ver que las tres amigas que allí estábamos, “casualmente” habíamos tenido “padres peligrosos”, en el sentido de que habían sido dañinos, o de alguna manera habían maltratado. No era una crítica, ni justificación de nada, pero explicaba ciertas cosas.

Mi amado padre, que en paz descanse, y del cual he hablado en otro artículo anterior, había sido maltratado por un hombre, su propio padre, que a su vez había sido maltratado por otro hombre, su propio padre. Y así mi padre aprendió que amor es maltrato.

Siento una profunda compasión y comprensión hacia mi padre y su vida y he experimentado el amor infinito que nos une detrás de dolorosas circunstancias de nuestras vidas.

Sin embargo mientras crecía veía que mi madre aparentemente hacía todo por mantener la armonía y el amor en nuestra familia y alrededor, y que mi padre siempre la liaba parda.

Así que crecí con la experiencia repetida de “mamá buena”, “papá peligroso”.

Dicen que la experiencia con tus padres condiciona tus relaciones con las mujeres y los hombres después a lo largo de tu vida. Quizás eso influya en que algunas mujeres nos sentimos tan bien entre mujeres, y otras mujeres rivalizan y desprecian a sus compañeras, por eso algunos hombres temen a las mujeres y otros hombres tienen un montón de amigas mujeres. Quizás, no lo sé.

Me psicoanalicé durante 7 años y he caminado a través de los innumerables recovecos de la mente, y ahora siento que cada vez sé menos, y que no hay verdades categóricas, sólo indicaciones y pistas. Y que la verdad se encuentra más allá de las palabras, en el reino del silencio del corazón.

Pero me gusta llegar al reinado del Ser a través de palabra, y me gusta escribir palabras desde el reinado del Ser.

El caso es que durante mucho años, de alguna manera, he temido a los hombres, por aquello que veía en el primer hombre de mi vida: mi padre. Temía la ira causada por su profundo dolor y los líos en los que se metía a causa de su búsqueda.

Cuando yo tenía 15 años, sucedió en la familia algo terrible. Mi madrina, mi tía materna, era feminista y militante del Partido Comunista en Córdoba, una mujer de pelo rojo que trabajaba en la radio y vestía de colores alegres, poderosa, inteligente y luchadora.  Recuerdo su risa y su fuerza. Mi madrina fue violada en la flor de su vida y de su nombre, a la edad de 42 años, una noche al volver a casa. Intentó dialogar con el violador, y no pudo escaparse. Y cuando la infamia terminó se fue caminando directamente a la Comisaría de policía. Al contar lo sucedido, el agente le respondió: “No me extraña, es que está Vd. muy buena” (esto es verídico).

Sigue nadando….

He visto a las mujeres de mi familia pasar la mayoría de su vida luchando solas, después de haber sido abandonadas, o traicionadas, o haber decidido renunciar a la pareja a cambio de otra vida , o porque la vida sin más les había arrebatado a su hombre.

Esta memoria y este miedo se quedó grabado en mí durante años. Y no quiero que se repita lo mismo. Quiero crear en mi vida un camino amoroso compartido y libre, porque dicen que el Amor es Libertad.

Aparte de esta memoria, he sido muy afortunada y la vida me ha regalado hombres maravillosos. Empezando por mi propio hermano, un ser extraordinario sobre el que escribiré con calma un día de estos un post enterito. Y, por supuesto, el padre de mi hijo, quien me ha concedido mi más preciado regalo y a quien estoy unida por siempre en mi corazón.

Y mi socio, un hombre lleno de inteligencia, paciencia y confianza, sentido del humor y saber hacer, un ser que me trajo la Vida para salvarme en un momento dado y que es una caja de innumerables sorpresas.

Y mis parejas pasadas y mis amigos.

Entonces quiero honrar a los hombres. Y quiero honrar el proceso de poder verlos de verdad detrás de mis miedos.

Por eso es tan reconfortante para mí, y tan revelador, el paseo del domingo con mi amigo biólogo por un campo espectacular y desconocido que nos espera en un lugar inesperado. La tarde es brillante como el mediodía anaranjándose hacia el crepúsculo. Un regalo cada vez que mi amigo se detiene y dice “espera… escucha”…. y se hace el silencio. Y en el silencio el canto de un pájaro. “Es un Triguero” me dice. “¿Ves? Se busca un sitio en lo alto del árbol dónde se le escuche muy bien. “Y… escucha: hay otro respondiéndole. Son machos. Es su forma de marcar su territorio. Y la hembra acudirá al que se le escuche más”.

Y después de escuchar el canto de los pájaros, caminamos y conversamos y caminamos y conversamos. Y cada tanto se para, y me dice “Escucha…. las ranas”  y tiempo más tarde “espera…. creo que es un mochuelo”, un búho pequeño, porque ya se ha hecho de noche y vemos la luna casi llena e intentamos reconocer lo que parece ser Júpiter, y las Pléyades y la Constelación de Orion.

Y me queda un poso adorable de su compañía.

Trabajo rodeada de mujeres desde hace años, las adoro, son maravillosas. Y la mayoría de mis amistades son mujeres fascinantes.

Pero este fin de semana ha estado lleno de encuentros con hombres estupendos, lo cual valoro especialmente y me hace pasar la primavera con mayor deleite!

Una vez leí un poema que se llamaba “Colecciono amistades”, lo sentí muy mío.

El sábado pude disfrutar de otra deliciosa presencia masculina, mi compañero de canto, que posee el repertorio de canciones más bellas que he podido escuchar, con las que cada vez me sorprende. Tiene una hermosa voz y una maravillosa forma de tocar la guitarra. E irradia una energía alegre, apacible, siempre sonriente. Hace que todo sea fácil y fluido. Y, al mismo tiempo, tiene una actitud que ordena el espacio y delinea los límites.

Y después un encuentro inesperado con un grupo de amigos que hacen cine y me hacen reír a carcajadas hablando de los desafíos de llevar el foco de la cámara mientras se meten un gintonic tras otro entre capa y espada, al más puro estilo macho cuando se emocionan y empieza a intuirse que en cualquier momento se abrazan y cantan “Asturias patria querida”.

Y simplemente un vino al atardecer, al final de una semana de trabajo, en una terraza bajo los árboles, un breve encuentro lleno de universo con un amigo le abre una nueva puerta a Caperucita, que se quita la capucha y se hace una mujer que aprende a correr con los lobos y a caminar con los Hombres.

 

Pater noster

Pater noster

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Hoy es martes y no puedo evitar hablar de mi padre, porque la palabra martes contiene tanto de su persona.

Por eso necesito hacer una breve introducción sobre el origen y el sentido de esta palabra.

Martes viene de dies Martis, es decir, ‘día de Marte’, porque estaba dedicado al dios romano de la guerra. Hijo de Júpiter en forma de flor y de Juno. Se le representaba como a un guerrero con armadura y con un yelmo encrestado. El lobo y el pájaro carpintero eran sus símbolos.

Marte dio nombre al cuarto planeta del sistema solar: Marte, al día de la semana: Martes y al tercer mes del año: Marzo.

Originalmente, Marte era el dios patrón de los pueblos itálicos, que eran tanto guerreros como agricultores.  Era un dios guerrero, que protegía a su pueblo contra sus enemigos. También era un dios ctónico asociado a la tierra, a la protección física y espiritual de los cultivos, y era el Dios de la Primavera.

Reunía Marte la virtudes de intrepidez, temeridad ciega, valor y osadía, fuerza viril, e inspiración guerrera. Era el dios que conducía a la victoria a los romanos.

Como dominios de Marte se consideraban los bosques misteriosos en los que habitaba el pájaro carpintero.

Mi padre nació un 15 de abril de 1931, el día siguiente de la proclamación de la Segunda República Española.  Él alguna vez comentó que pensaba que había nacido el 14, pero le habían inscrito en el registro al día siguiente para que no constara que había nacido el día de la República. En casa siempre lo celebramos el día 15. Nunca dijo nada de ser republicano, pero se intuía cierta afinidad y un orgullo de haber nacido en esa fecha.

Mi padre nació justo en un momento de enorme energía popular, política y social. Y él tenía en sí una grandísima fuerza, una grandísima pasión y una inmensa necesidad de libertad.

Mi padre nació bajo el signo de Aries un día de primavera, haciendo honor al Dios Marte, pues Aries, viene de Ares, el dios griego de la guerra, el equivalente al dios Marte, aunque Marte era más refinado y menos violento.

En astrología, arte que tengo el privilegio de haber estudiado desde mi infancia, Marte es el planeta regente del signo Aries, y a ambos se les atribuyen la energía y las características propias que hemos descrito del dios Marte.

Mi padre tenía esas cualidades.

Yo no sé si mi padre había estudiado mitología y astrología, pero lo cierto es que, por ese “azar que no busco comprender”, siempre nos contaba que estaba seguro de que en otra vida había sido un centurión romano, y lo sentía muy fuerte en su corazón, tanto que decía que siempre que estaba en Roma, escuchaba los cascos de los caballos sobre los adoquines, cuando no había ningún caballo alrededor.  Y nos explicaba que se veía los pies con las sandalias, y se veía vestido con la falda de un centurión.

Mi padre fue el pequeño de 9 hermanos, su madre era Madre, y su padre juez de paz de un pequeño pueblo de Burgos. Contaba siempre que su madre era todo amor y que su padre era tremendamente estricto y le maltrataba.  También contaba que sus hermanos mayores se burlaban siempre de mi padre porque dormía con su madre, y le llamaban “duermemadres”.

Durante la Guerra Civil pasaron hambre, y algunos días sólo había un pedazo de pan y un cuenco de leche para todos. Su padre repartía el pedazo entre los nueve y ponía el cuenco en el centro de la mesa. Y como todos se abalanzaban, él padre golpeaba fuertemente con una vara en la mano de aquel que se atreviera a saltarse su turno.

Mi padre miraba las estrellas y se preguntaba “¿Porqué no puedo estar allí, en el cielo?”. Cuando miraba el cielo sentía toda la libertad. Se sentía preso, así que con 13 años se escapó, cogió su bicicleta y se subió en el primer tren que pasaba por el pueblo, que iba a Gerona. Cuando le encontraron su padre le dio una tremenda paliza.

En cuanto fue mayor de edad ingresó para hacerse sacerdote, pero a los pocos años se salió, según sus propias palabras, porque le gustaban mucho las mujeres.

Coincidió con que su padre murió en esa época. Cuando estaba en el lecho de muerte con todos sus hijos alrededor, preguntó por mi padre, que era el único que faltaba. Estaba yendo desde Madrid para verle y nada más entrar a la habitación, su padre pronunció el nombre de su noveno hijo y justo después se murió.

Entonces mi padre volvió a Madrid y se gastó toda la herencia de su padre que le había correspondido a él, en lujo, ropa cara, fiestas, juego y mujeres, según él contaba. Sus hermanos, cuando se enteraron, fueron a buscarle a Madrid desde Burgos y le dieron una paliza por gastarse todo el dinero, aunque fuera de él.

A partir de entonces se marchó a viajar por todo el mundo, a aprender idiomas, consiguiendo trabajo como botones y recepcionista de hoteles en diferentes ciudades de Europa.

Mi padre hablaba español, inglés, francés, italiano y alemán, perfectamente. Todos los había estudiado de forma autodidacta.

Un día, mientras trabajaba como recepcionista de un hotel en Ginebra, Suiza, dónde tenía a su vez su propia habitación como empleado, y muy buena reputación como trabajador, conoció a un grupo de españoles y les invitó a dejar sus maletas y sus cosas en su habitación mientras se hallaban de paso, o algo así. Si mi padre viviera, le volvería a preguntar todos los detalles de como ocurrió todo, pero cuando me lo contó, a mí me dolía y me desconcertaba tanto que lo quería borrar de mi memoria.

Lo que sucedió fue que estos españoles atracaron una joyería, les pillaron, y ellos acusaron a mi padre ser el jefe de la banda, dieron su dirección y encontraron el botín en la habitación de mi padre en el hotel. Mi padre siempre me aseguró que él era inocente, y yo sé y siento que así es, aunque fuera un vividor y le gustara el lujo y la belleza y la libertad. Y conozco su dolor.

Mi padre pasó 7 años de su vida en una cárcel de Suiza, de la que se escapó junto con su mejor amigo de la cárcel, haciendo una copia de las llaves de la celda, puesto que en la cárcel trabajaba en cerrajería (suena increíble, pero tal cual lo contaba).

Así que su amigo y él se escaparon y atravesaron los Alpes. En mitad de la nieve su mejor amigo murió de frío en sus brazos. Cuando mi padre cruzó a Francia, le esperaba la policía.

Le metieron en una celda de castigo a pan y agua dónde cuenta que no había altura entre el suelo y el techo para ponerse de pie. Y que no sabe cuánto tiempo pasó ahí, pero que cuando salió, tenía una barba muy larga.

A la cárcel iba a visitarle un sacerdote mexicano, que era el maestro espiritual de mi madre, que por aquel entonces trabajaba cuidando unos niños en Lausanne, Suiza. Mi madre era una católica comprometida que hacía obras de caridad y visitaba a enfermos en los hospitales. El sacerdote le pidió que fuera a visitar a un preso español que estaba muy deprimido. Entonces mi padre se enamoró de mi madre. Se conocieron en la cárcel, un buen sitio para los amantes de la libertad.

Cuando mi padre salió de la cárcel (entre estos dos párrafos hay un libro entero) fue a Córdoba a buscar a mi madre y se casaron.

Cuando yo tenía un año y mi madre estaba embarazada de mi hermano, a mi padre le diagnosticaron un cáncer de parótida y se tuvieron que marchar a Madrid al Hospital de la Paz. Allí le operaron y le dieron dos meses de vida.

Mi padre siempre cuenta que en la operación salió de su cuerpo y se vio desde arriba, vio el quirófano, a los médicos y su cuerpo. Sintió que en ese momento murió. Pero no quería morirse y se agarró a la vida hasta los 76 años.

Mi padre siempre decía que le hubiera gustado ser director de orquesta o un gran payaso como Chaplin. Charles Chaplin había nacido un 16 de abril.

Nuestra vida de familia no fue nada fácil y la relación entre mis padres fue muy tormentosa. Aunque recuerdo verles salir felices y arreglados, reírse juntos y hablar en francés entre ellos cuando no querían que les entendiéramos.

Mi padre sufría de unos terribles dolores de cabeza y tenía ataques de ira muy frecuentemente. Él decía que se había quedado muy mal de los nervios después de la operación. Teníamos miedo de sus enfados. Pero muchas veces era muy alegre y se reía con ganas.

Nunca se me olvidará una vez que nos llevó a mi hermano y a mí al Parque del Retiro en Otoño cuando éramos todavía muy pequeños, y pasamos la tarde rodando cuesta abajo sobre la hierba llena de castañas. Recuerdo cómo nos divertimos, y cómo disfrutó él. 

Nos enseñaba frases en todos los idiomas que conocía. Su frase preferida era: “No news, good news!” y siempre la decía después en alemán: “Keine Nachricht, gute Nachricht”. (Ninguna noticia, buenas noticias). Hablar idiomas le daba mucha alegría.

A mis padres les gustaba la buena vida, y salían al Casino, se iban a Roma en fin de semana cuando eso no era habitual en nuestra clase social. Mi padre se llevaba a mi madre a jugar, y vivía por encima de sus posibilidades.  Se arruinaron.

Cuando yo tenía 10 años tuvo que marcharse a México a trabajar durante dos años. Allí conoció la Orden Rosacruz, según él la describía, una orden de pensamiento metafísico cristiano. Pertenecer a los rosacruces le hizo mucho bien, y yo fui testigo de ello. Fue Rosacruz desde entonces hasta el final de sus días. Comenzó a estudiar metafísica, y se curó de sus terribles migrañas. Meditaba con un vaso de agua en sus manos que luego se bebía. Por aquél entonces yo tenía 15 años, era punk y y me avergonzaba de él cuando llegaba a casa con mis amigas y le oíamos cantar el OM. Tenía una mano increíble para las plantas que crecían en casa como en una selva y parecía que las quería más que a nosotros.

Mis padres se separaron. Mi padre montó empresas y tuvo dos escuelas de idiomas, donde enseñaba inglés a los niños, le apasionaba enseñar. Hasta que se jubiló y se marchó al mar por su enfermedad en los pulmones.

Durante mucho tiempo estuve muy enfadada con mi padre. Pero él siempre me llamaba, se preocupaba por mí, y fue tan perseverante en su amor hacia mí, que finalmente nos reencontramos, gracias a él.

Cuando fuimos adultos, siempre respetó nuestras elecciones y a veces elegía pasar las navidades solo por no hacernos ir a verle.

Mi padre tenía colgado en el pasillo de casa un poema de Rudyard Kipling que siempre nos recitaba. Decía:
Hijo, si quieres amarme, bien puedes hacerlo
Tu cariño es oro, que nunca desdeño

 Más quiero  comprendas que nada me debes
Soy ahora el padre y tengo los deberes

Nunca en las angustias por verte contento
He trazado signos de tanto por ciento

  Ahora pequeño quiero orientarte
Mi agente viajero llegará a cobrarte

Será un hijo tuyo gota de tu sangre
Presentará un cheque por cien mil afanes

Llegará a cobrarte y entonces mi niño
Como hombre honrado a tu propio hijo deberás pagarle.” 

En los últimos años de su vida, muchas veces teníamos conversaciones sobre Dios por teléfono. Él soñaba con que yo encontrara un buen compañero de vida y le encantaba la idea de que algún día pudiera abrir una escuela de yoga. Mi escuela de yoga es gracias a él.

Cuando me comprometí con el padre de mi hijo, él fue el único al que se le ocurrió contar el número de veces que mi amiga que ejerció de sacerdotisa, pronunció la palabra Amor en su discurso.

Murió repentinamente de un cáncer de hígado que nadie sabía que tenía, ni siquiera él. Yo estaba embarazada de mi hijo y estaba en Brasil cuando le ingresaron. Volvimos a contrarreloj y murió 2 minutos antes de que yo entrara por la puerta del hospital. Me esperó, pero no quiso que le viera morir. Mi hermano le acompañó amorosamente en su muerte.

A mi padre le encantaba el Padre Nuestro, le parecía una preciosa oración, y llamaba Padre a Dios con un cariño infinito.

Tiempo antes de morir escribió un hermoso poema en el que les pedía a los ángeles que le elevaran dulcemente al cielo el día de su muerte. Y como él quiso, tiramos sus cenizas al mar donde el vivió sus últimos años. Y ahí, leímos su poema.

El amor a los padres sigue creciendo después de su muerte. Siempre hay tiempo para la comprensión y la reconciliación. Y he podido experimentar claramente, que más allá del dolor,  las dificultades, de los desencuentros, y de las heridas, el Amor entre padres e hijos es eterno y verdadero, está vivo y perdura en el tiempo.

Gracias, Padre, por tu amor y por la riqueza de tu alma.